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11 de agosto de 2022

🎕 Santa Clara de Asís🎕



Santa Clara acostumbraba tomar los trabajos más difíciles, y servir hasta en lo mínimo a cada una.  Pendiente de los detalles más pequeños y siendo testimonio de ese corazón de madre y de esa verdadera respuesta al llamado y responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos.  Para Santa Clara la pobreza era el camino en donde uno podía alcanzar más perfectamente esa unión con Cristo.

Santa Clara, a pesar de ser superiora, tenía la costumbre de servir la mesa y brindar agua a las religiosas para que lavasen sus manos, y cuidaba solícitamente de ellas.  Cuentan que se levantaba todas las noches a verificar si alguna religiosa estaba destapada.

San Francisco muchas veces le envió enfermos a San Damián y Clara los sanaba con sus cuidados.  Ni aun estando enferma, lo que era frecuente, omitía el trabajo manual.  Se dedicaba a bordar corporales, en la misma cama, que mandaba a las iglesias pobres de las montañas del valle.

Así como en el trabajo era ejemplo para las religiosas, lo era también en la vida de oración.  Después de las completas, último oficio del día, permanecía largo rato sola, en la iglesia ante el Crucifijo que había hablado a san Francisco.  Allí rezaba el “Oficio de la Cruz”, que había compuesto San Francisco.  Estas prácticas no le impedían levantarse por la mañana muy temprano, para levantar a las hermanas, encender las lámparas y tocar la campana para la misa primera.

Según la leyenda, una vez fue el papa a San Damián; santa Clara hizo preparar las mesas y poner el pan en ellas, para que el pontífice lo bendijera.  El papa pidió a la santa que fuera ella quien lo hiciera, a lo que Clara se opuso rotundamente.  El papa la instó por santa obediencia a que hiciera la señal de la cruz sobre los panes y los bendijera en el nombre de Dios.  Santa Clara, como verdadera hija de obediencia, bendijo muy devotamente aquellos panes con la señal de la cruz, y al instante apareció en todos los panes la señal de la cruz.

Su cama, en los inicios, eran haces de sarmiento con un tronco de madera por almohada; después la cambió en un pedazo de cuero y un áspero cojín; por orden de Francisco y en obediencia a el se redujo a dormir después en un jergón de paja, debido a su enfermedad.

Siempre vivió una vida austera y comía tan poco que sorprendía hasta a sus propias hermanas. No se explicaban como podía sostener su cuerpo. Durante el tiempo de cuaresma y en los ayunos de Adviento y de San Martín, Clara no se alimentaba sino tres días en la semana, pasaba días sin probar bocado y los demás días los pasaba a pan y agua. Era exigente con ella misma y todo lo hacía llena de amor, regocijo y de una entrega total al amor que la consumía interiormente y su gran anhelo de vivir, servir y desear solamente a su amado Jesús.

Por su gran severidad en los ayunos, sus hermanas, preocupadas por su salud, informaron a San Francisco quien intervino con el Obispo ordenándole a comer, cuando menos diariamente, un pedazo de pan que no fuese menos de una onza y media.  Para reemplazar la mortificación corporal, observó por largo tiempo la práctica de usar a raíz del cuerpo una camisa de cuero de cerdo con la parte velluda hacia dentro.

Estando una vez Clara gravemente enferma en la solemnidad de la Natividad de Cristo, fue transportada milagrosamente a la iglesia de San Francisco y así pudo asistir a todo el oficio de los maitines y de la misa de medianoche, y además pudo recibir la sagrada comunión; después fue llevada de nuevo a su cama.

Federico II mantenía una guerra contra el Papa y lanzó a los Estados Pontificios arqueros mahometanos, sobre los que no tenían ningún poder las excomuniones del Papa.  En 1240, desde la cima de la fortaleza de Nocera, a corta distancia de Asís, los sarracenos cayeron sobre el valle de Espoleto y fueron a embestir el convento de San Damián.  La entrada de los musulmanes en el monasterio significaba para las monjas no solo la muerte, sino probablemente la violación. Todas, asustadas, se acogieron en torno a Clara, quien se encontraba postrada en la cama debido a una gravísima enfermedad.  Ella se hizo trasladar a la puerta del convento, mandó que le trajeran el cáliz de plata en el que se reservaba el Santísimo Sacramento y cayó de rodillas delante de Él, pidiendo el amparo del cielo para sí y sus hijas.

Cuenta la leyenda que del cáliz salió una voz como de un niño que le dijo: “Yo os guardaré siempre”, tras lo cual se alzó de la oración.  En ese mismo instante los sarracenos levantaron el sitio del monasterio y se fueron a otra parte.

Un año más tarde, en junio de 1241, un milagro parecido, las tropas de Federico, capitaneadas por Vital de Aversa, atacaban a la ciudad de Asís y querían destruirla.  Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Santísimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qué.  Este acontecimiento es celebrado siempre por los asisienses como fiesta nacional.

Otra muestra de su fortaleza se manifestó en la lucha que sostuvo por años con el papa Gregorio IX a trueque de sostener la integridad del voto de pobreza.  El pontífice quería convencerla que aceptara algunos bienes para el convento, como lo hacían las demás órdenes religiosas.  A tal punto llegó la disputa que el Papa llegó a decirle que si ella se creía ligada por su voto, él tenía el poder y la obligación de desatárselo, a lo que ella replicó:

“Santísimo Padre, desatadme de mis pecados, mas no de la obligación de seguir a Nuestro Señor Jesucristo”.

Sólo dos días antes de morir vino a obtener Clara, de Inocencio IV y a perpetuidad, el derecho de ser y permanecer siempre pobre.




 Nancy  A. Sparrow




3 de octubre de 2021

San Francisco de Asís - "Transitus"



Previo a la fiesta en honor a San Francisco de Asís, los Franciscanos celebran un servicio especial que se llama “Transitus” la noche antes (3 oct.).   De ese modo se conmemora en la tradición y devociones franciscanas, el denominado "Tránsito de Francisco", recordando la noche y los momentos antes de su muerte un sábado 03 de octubre de 1226.

Según una tradición centenaria, la familia franciscana se reúne en vísperas de la fiesta de San Francisco para conmemorar la bendita muerte del Pobre de Asís.

Transitus es una palabra del latín que significa “el paso de”, como la palabra de inglés “transición”.  San Francisco esperaba la muerte, llamando a la muerte como su “hermana”, desde que la muerte solamente abría la puerta a la vida eterna con Dios en el cielo.
Transitus no es una misa.  Es un servicio de la palabra que incluye algunas partes especiales, por ejemplo una lectura de Jesús cuando lavo los pies de los discípulos en la Última Cena, se ora con el Salmo ciento cuarenta y dos, y se comparte el pan.

Un mural  que se encuentra en la Iglesia de San Francisco representa su muerte con sus seguidores congregados alrededor de él.

Franciscanos de todo el mundo participan en el servicio "TRANSITUS" que se celebra por el mundo todos los tres de octubre, y también en la ciudad de Asís, la cual está al tope de una montaña, ...las velas son puestas en las ventanas de los hogares para que brille la ciudad y la montaña - un recordatorio de la luz que San Francisco era y continúa siendo en nuestra Iglesia.

Este servicio de Transitus marca la transición de San Francisco de la muerte a la vida eterna.

El día de hoy celebramos el tránsito de San Francisco de Asís, ese tránsito de la vida a la muerte que es en realidad su tránsito a la vida eterna.  Aún en su lecho de muerte, nunca dejó de alabar a Dios y la recibió con alegría porque sabía que eso significaba regresar al padre, a quien tanto amaba.



Servicio de tránsito
Los monjes y los fieles que participan en el servicio se reúnen en el altar, tienen velas con ellos, y cantan un himno:

1. ¡Hola, mi amado Padre,
que adornas el coro de los Serafines!
Llevas las heridas de Jesús,
eres nuestro modelo de santidad.
Bendice a tus hijos,
dibújalos en tu camino.
Deja que el amor surja en nosotros,
deja que nos abrume con su fuerza.

2. Padre, déjame seguir tu ejemplo
Dios lo será todo para nosotros.
Sigamos tus pasos
entre los caminos del destierro.
Llevémoslo en nuestros corazones
la marca de las heridas de Jesús,
Padre, te pedimos esta gracia
que el Señor nos la conceda.

3. Deja entrar la pobreza y la humildad
aguantamos este tiempo terrenal,
hasta que las auroras brillen por la eternidad,
hasta que Dios nos una a ti.
Oh Francisco, poderoso en los cielos,
a los pies de Jesús, María
tus hijos te preguntan
haz espacio para todos nosotros

Después de presentar al sacerdote, el comentarista lee:

San Francisco de Asís, conocido como el Patriarca de los Pobres, se separó de este mundo el sábado 3 de octubre de 1226 por la noche. Él tenía entonces cuarenta y cinco años, había estado haciendo penitencia durante veinte años, y durante los últimos dos años había llevado las heridas de nuestro Señor Jesucristo en sus manos, pies y costado.

Sacerdote:
Santo Padre Francisco, aquí nosotros, sus hijos, estamos humildemente ante usted para vivir con devoción su partida de nosotros. Nos conmueve el recuerdo de esa noche, cuando recibiste a la Hermana Muerte con serenidad (a pesar del fuerte dolor) como la puerta del cielo y entraste con alegría en tu patria eterna. Tu corazón, como siempre, está lleno del ardiente amor que le diste a tus doloridos hijos cuando los que te rodeaban lloraron tu muerte. La visión de su cuerpo se oscureció, pero su alma se llenó del brillo de la fe y la esperanza. Te levantas sobre el lecho mortal y, ante la muerte inminente, bendices a los amados hijos de tu Ley. Quieres que el poder del Cristo crucificado descienda sobre nosotros en una santa bendición. Ahora, nuestro santo Padre y Patriarca, pídele a Dios por nosotros, El himno vasallo...

Ya la tierra estaba cubierta con una sombra de la noche, envolvió al mundo entero con tinieblas, cuando el día de la muerte que él había percibido puso cenizas al Padre, en lugar de una cama.

La llama del amor, que crece constantemente, es un fuego en su corazón.

Llorando, los hijos todavía se arrodillan: “¡No te vayas, padre, todavía es el momento! Estás soltando tus ovejas de tus manos, ¿y quién nos guiará? "

Miró al cielo brillantemente, estiró las manos y dijo así:

“Dios disipará las tinieblas por Su gracia, Dios te alimentará y te guardará.  Solo de su corazón arrojen todas las mentiras, toda la inmundicia.  Y que las almas puras e inmaculadas brillen con el esplendor de las virtudes ".

Entonces, habiéndose despedido de su rebaño, abandona silenciosamente los caminos de la tierra,  las estrellas brillan en la eternidad para él, Dios espera ya en los cielos del umbral.

Al Padre, al Hijo, adoremos cada uno con amor al Hijo,
Al Espíritu de igual gloria, cantémosle una canción por la eternidad.
Amén.

Sacerdote:
Oremos.  Dios, que hoy recompensó a nuestro Santo Padre Francisco con la felicidad eterna, concédenos que podamos recolectar méritos para el cielo y recibir pagos como nuestro Seráfico Padre, cuya bendita partida de esta tierra recordamos con amor filial. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo; que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura de la Carta de San Francisco a todos los fieles

A todos los cristianos, religiosos, clérigos y laicos, hombres y mujeres, todos los habitantes del mundo: el hermano Francisco, su servidor y súbdito, les rinde homenaje y respeto y les desea verdadera paz del cielo y amor sincero en el Señor:

Como servidor de todos, es mi deber servir a todos e impartir las palabras de mi Señor. Considerando, por tanto, que por enfermedad y debilidad del cuerpo no puedo visitar a cada uno personalmente, he decidido en esta carta y mensaje trasmitirles las palabras de nuestro Señor Jesucristo.
Dios el Padre quiere que todos seamos salvos a través de Él y lo recibamos con un corazón y un cuerpo limpios. Pero son pocos los que desean recibirlo y salvarse por él, aunque "su yugo es suave y ligera su carga" (cf. Mt 11, 30). Pero cuan felices y bendecidos son esos que aman al Señor y hacen como el Señor mismo dice en el Evangelio: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y a nuestro prójimo como a nosotros mismos"(Mt 22, 37, 391). 

Amemos, pues, a Dios y adorémosle con un corazón puro y una mente pura, porque Él lo busca sobre todo, cuando dice:" Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad"  (Jn 4, 23) Porque todos los que "le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad" (cf. Jn 4, 24). Cielo" (Mt 6,9), porque "hay que orar siempre y no desmayarnos" (cf. Lc 18,1). Demos también "frutos dignos de conversión" (Lc 3,8). Y amemos al prójimo como a nosotros mismos. Si alguien no quiere o no puede amarlo, tanto como a él mismo, que al menos no les hagan daño, pero que les haga bien. Y sobre todos los que hagan esto y perseveren hasta el fin, el Espíritu del Señor descansará y residirá en ellos, y serán hijos del Padre Celestial, porque hacen Sus obras, y son los esposos, hermanos y madres de nuestros hermanos. Señor Jesucristo.  Estas son las palabras del santo Padre Francisco.


Cantar entre lecturas:
Estribillo:  ¡Dios mío, haznos instrumentos de tu paz!

1.Háganos sembrar amor donde hay odio: Permita que el perdón se lleve donde hay daño.
Coro
2. Haz que sembremos unidad donde haya duda. Permite que la esperanza se lleve a donde haya desesperación.
Coro
3. Haznos llevar la luz donde hay tinieblas. Permitir alegría donde hay tristeza.
Coro
4. No busquemos tanto el consuelo como el consuelo. No tanto para buscar comprensión como para comprender a los demás.
Coro
5. No busquemos tanto el amor como el amor a los demás. Porque dando, recibimos, perdonando, obtenemos el perdón.
Coro
6. Y cuando morimos, nacemos a la vida eterna. Través de Jesucristo nuestro Señor.
Coro
Todo el mundo se pone de pie, dice el presidente de la celebración.


Las palabras de reprensión a San Francisco
Queridos hermanos e hijos por siempre, escúchenme, escuchen la voz de su Padre. Hicimos grandes promesas, recibimos otras aún mayores.  Guardemos los complejos, gemiremos por lo recibido. Placer corto - castigo eterno.  Poco sufrimiento, gloria infinita. Muchos llamaron, pocos seleccionados. Una recompensa para todos. Hermanos, mientras haya tiempo, hagamos el bien.

Salmo 142 (141)
Los participantes encienden velas, la iglesia se apaga.

Clamo al Señor en voz alta, le ruego al Señor.
Derramo mi dolor ante Él, le revelo mi tormento.
Cuando mi espíritu se desmaya dentro de mí, tú conoces mi camino.
En el camino que camino, me han escondido una trampa.
Miro a la derecha y miro, pero nadie se preocupa por mí.
No hay escapatoria para mí, nadie que se preocupe por mi vida.
Te clamo, Señor, te digo: "Tú eres mi refugio, mi parte en la tierra de los vivos.
Escuche mi llamada porque soy muy débil.
Sálvame de mis perseguidores, porque son más fuertes que yo.
Sácame de la cárcel para agradecer tu nombre.
Los justos me rodearán cuando me muestres bondad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como fue al principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.


Lectura del relato de la bienaventurada muerte de san Francisco según el hermano Tomás de Celano

Cuando Francisco intuyó el momento de la muerte, habiendo llamado a sus dos hermanos y a sus amados hijos, les ordenó cantar en voz alta la gloria del Señor en el regocijo del espíritu, por la muerte inminente, o más bien una vida cercana en ella. Él mismo, lo mejor que pudo, entonó un salmo de David:

"Clamo al Señor, suplico al Señor en voz alta".

Cierto hermano, muy querido por el santo, ansiosamente preocupado por todos los hermanos y hermanas, al oír esto y comprender que la muerte del santo era inminente, le habló con estas palabras:

"Ay, Padre bendito, he aquí, los hijos serán dejado sin padre y les será quitado ¡verdadera luz para los alumnos! Recuerda, por tanto, a los huérfanos que dejas atrás y, perdonándoles todos sus pecados, regocíjate con tu bendición tanto a los presentes como a los ausentes ". 

Y el Santo le dijo:

"He aquí, el Señor me ofrecerá, hijo mío. Perdono todas las ofensas y culpas de mis hermanos, tanto presentes como ausentes, y tan pronto como puedo, los absuelvo; y tú, diles esto, y bendícelos a todos por mí ".

Luego les ordenó que trajeran el libro de los Evangelios y les pidió; que sería leído del Evangelio según Juan, el capítulo que comienza con las palabras:

"Seis días antes de la Pascua, vio Jesús que había llegado su hora de este mundo al Padre ..."

Entonces ordenó al que Pronto se volvería a cubrir con un sudario y esparciría cenizas en cenizas y polvo de tierra.  Y cuando muchos hermanos, cuyo Padre y Líder estaban reunidos, y permanecieron en el vecindario reverente, esperando una muerte bendita y un cumplimiento feliz, esta alma emancipada se liberó del cuerpo y se sumergió en un resplandor inconmensurable, y el cuerpo se durmió en el Señor. .

Antífona:
¡ Oh alma santa! Todos los habitantes del cielo vienen a encontrarte, los ángeles se regocijan y la Trinidad más gloriosa te invita: Quédate con nosotros para siempre.


La gente reunida apaga las velas, se encienden las luces en la iglesia.

La oración del Señor
Sacerdote: En unión con nuestro bendito Patriarca y todos los santos, oremos:
Nuestro Padre…

Oh Patriarca de los Pobres
Oh Patriarca de los Pobres, Francisco,
por tus oraciones, que puedas incrementar el número de tus Hijos
amantes de cristo
que se ha quedado ciego como el moribundo Jacob,
benditaste con manos traspasadas.

San Francisco
Sacerdote: Que el Señor te bendiga y te guarde.
Deja que te muestre su rostro y se apiade de ti.
Fiel: Que nos muestre su rostro y se apiade de nosotros.
Que vuelva su rostro hacia nosotros y nos dé paz.

Besando las reliquias de San Francisco
Cantando al final
Coro: Sea glorificado, oh mi Señor, en todo lo que has creado para nosotros.

1. Deja que mi hermano el sol te alabe, que nos da tanto de día como de noche, envía mensajeros radiantes todos los días, alaba tu poder divino.
Coro
2. Deja que tu hermano la luna te glorifique, que brillan con plata entre mis hermanas, las estrellas, cuando la escarcha, nuestro hermano, nieva con su plumón, es un recordatorio de tus gracias.
Coro
3. Deja que el clima y la lluvia te adoren, deja que el huracán de tormentas te alabe, que la dorada mañana te alabe entre el sol, el aroma de lirios y rosas.
Coro
4. Deja que los ríos que corren te adoren, lagos, mares, un estanque tranquilo. Que la tierra de tierras lejanas te glorifique, animales, peces, pasto verde.
Coro
5. Deja que los pájaros alados te adoren: son hermanos, hermanas, el don de tus manos. Deja que las flores te adoren: amapolas, manzanilla, menta de campos y prados.
Coro
6. Deja que los niños pequeños te adoren, jóvenes adultos, coro de vírgenes. Que las madres proclamen tu gloria y los padres, voces masculinas.
Coro
7. Padre Altísimo, Dios eterno, Hiciste el mundo entero para nosotros. Te adoramos hoy con humildad, en santo amor, una hermana, un hermano.
Coro
Fuente: isf.edu.pl 




 Nancy  A. Sparrow

 


11 de agosto de 2021

🎕Santa Clara de Asís🎕



Todos los 11 de agosto la iglesia celebra a Santa Clara de Asís.  Chiara d'Assisi en italiano, nació en Asís, Italia, en 1194, doce años después que San Francisco de Asís.  Fundadora junto con San Francisco de la Orden de las Hermanas Pobres, conocidas posteriormente como “Clarisas”, instituto perteneciente a la Segunda Orden de los “hermanos menores” o franciscanos. Las clarisas constituyen, de esta manera, la rama femenina de los franciscanos.

Sus padres eran Favorone y Hortolona, ​​de una familia noble y acomodada, San Francisco también era de una familia adinerada, pero él no era un noble.  El padre de Santa Clara era un conde militar, el padre de San Francisco era un comerciante de telas de lujo.  Santa Clara tenía dos hermanas: Inés y Beatriz, más jóvenes que ella.

Todas las familias eran muy religiosas y ayudaban mucho a los pobres.  La madre de Santa Clara dijo que, cuando estaba esperando su nacimiento, fue a rezar ante Jesús Crucificado para pedir un buen parto y escuchó una voz que le decía:
- No, teme mujer, porque salva dará a luz una luz que se apagará. ¡Deja el mundo más claro! ''.
Por eso nombró a su primera hija Clara.

A los dieciocho años, Santa Clara decidió dejarlo todo para seguir a Jesucristo el Pobre, queriendo ser como él: no ser dueña de nada.  Así fue como ella, con algunas compañeras, se incorporó al movimiento franciscano, que estaba iniciando un camino de pobreza.  Fue discípula de San Francisco y siguió el camino de austeridad señalado por él a pesar de la durísima oposición familiar.

Si retrocedemos en la historia, vemos a la puerta de la iglesia de Santa María de los Ángeles (llamada también de la Porciúncula), distante un kilómetro y medio de la ciudad de Asís, a Clara Favarone, joven de dieciocho años, perteneciente a la familia del opulento conde de Sasso Rosso.

En la noche del domingo de ramos, Clara había abandonado su casa, el palacio de sus padres, y estaba allí, en la iglesia de Santa María de los Ángeles.  La aguardaban San Francisco y varios sacerdotes, con cirios encendidos, entonando el Veni Creátor Spíritus.

Dentro del templo, Clara cambia su ropa de terciopelo y brocado por el hábito que recibe de las manos de Francisco, que corta sus hermosas trenzas rubias y cubre la cabeza de la joven con un velo negro.  A la mañana siguiente, familiares y amigos invaden el templo.  Ruegan y amenazan.  Piensan que la joven debería regresar a la casa paterna.  Grita y se lamenta el padre.  La madre llora y exclama: "Está embrujada".  Era el 18 de marzo de 1212.

Cuando Francisco de Asís abandonó la casa de su padre, el rico comerciante Bernardone, Clara era una niña de once años.  Siguió paso a paso esa vida de renunciamiento y amor al prójimo.  Y con esa admiración fue creciendo el deseo de imitarlo.
Clara despertó la vocación de su hermana Inés y, con otras dieciséis jóvenes parientas, se dispuso a fundar una comunidad.  La hija de Favarone, caballero feudal de Asís, daba el ejemplo en todo.  Cuidaba a los enfermos en los hospitales; dentro del convento realizaba los más humildes quehaceres.  Pedía limosnas, pues esa era una de las normas de la institución.  Las monjas debían vivir dependientes de la providencia divina: la limosna y el trabajo.

Pasaron los años siendo la más eficaz ayudante de San Francisco y luego que el falleció, Santa Clara siguió con su inquebrantable lealtad a los ideales de san Francisco y al celoso cuidado de su regla y enseñanza.

Cuando finalmente sintió que el día de su muerte se acercaba, Santa Clara, llamando a sus afligidas religiosa en su torno, les recordó los muchos beneficios que habían recibido de Dios y las exhortó a que perseveraran llenas de fe en la observancia de la pobreza evangélica.  El papa Inocencio IV la visitó en su lecho de muerte, vino desde Perusa para visitar a la santa moribunda, que ya había recibido los últimos sacramentos de manos del cardenal Rainaldo...  Unidas las manos, tuvo fuerzas para pedirle su bendición, con la indulgencia plenaria.  El Papa contestó, sollozando:
- "Quiera Dios, hija mía, que no necesite yo más que tú de la misericordia divina".

Su propia hermana, Santa Inés, retornó de Florencia para consolarla en su última enfermedad; León, Ángel y Junípero, tres de los primeros compañeros de San Francisco, estuvieron también presentes en el lecho mortal, y Santa Clara les pidió que leyeran en voz alta la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, como habían hecho treintaisiete años antes, cuando San Francisco estaba tendido moribundo en la Porciúncula.
Lloran las monjas la agonía de Clara.  Todo es silencio.  Sólo un murmullo brota de los labios de la santa.
- Oh Señor, te alabo, te glorifico, por haberme creado.
Una de las monjas le preguntó:
- ¿Con quién hablas?
Ella contestó recitando el salmo:
- Preciosa es en presencia del Señor la muerte de sus santos.
Finalmente, antes del amanecer del 11 de agosto de 1253, la santa fundadora de las Damas Pobres falleció en paz en la iglesia de San Damián de Asís.

Fue canonizada dos años más tarde, el 15 de agosto de 1255, por el papa Alejandro IV, quien en la bula correspondiente declaró que ella "fue alto candelabro de santidad", a cuya luz "acudieron y acuden muchas vírgenes para encender sus lámparas".
Santa Clara fundó la Orden de Damas Pobres de San Damián (hoy llamada Orden de las hermanas pobres de Santa Clara), llamadas normalmente Clarisas,  rama femenina de los franciscanos, a la que gobernó con fidelidad exquisita al espíritu franciscano hasta su muerte.

Ella fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres.  Benedicto XVI indicó que:
- “Clara fue la primera mujer en la historia de la Iglesia que compuso una Regla escrita, sometida a la aprobación del Papa, para que el carisma de Francisco de Asís se conservara en todas las comunidades femeninas que ya se iban fundando en gran número en su tiempo y que deseaban inspirarse en el ejemplo de Francisco y de Clara”.
Su decisión de escribir una regla fue una desviación radical de las normas religiosas de su tiempo.  Solo después de insistir, el Papa Inocencio IV lo aprobó dos días antes de la muerte de Clara, el 11 de agosto de 1253. En su contenido y en su estructura se aleja de las tradicionales reglas monásticas.

Desde hace siete siglos sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de Santa Clara de Asís.

De ella dijo su biógrafo Tomás Celano:
- "Clara por su nombre; más clara por su vida; clarísima por su muerte".

✝Santa Clara de Asís, intercede por nosotros y por el mundo entero.✝










1 de agosto de 2021

La Porciúncula ♰ El perdón de Asís: un don pedido al Señor para cada persona




Indulgencia de la Porciúncula


Los días 1 y 2 de agosto se celebra en Asís la Solemnidad del Perdón.  Los fieles que acudan a la Porciúncula de Santa Maria Degli Angeli, o a cualquier iglesia franciscana del mundo, podrán obtener la indulgencia plenaria. Todas las celebraciones podrán seguirse también por streaming (transmisión).

"El perdón es el abrazo del Padre a cada hijo"

El Perdón de Asís.-
Desde el 1 de agosto al mediodía hasta la medianoche del día 2, se pueden obtener también por los difuntos, visitando una iglesia parroquial o franciscana.  Es, por tanto, una herramienta más para ofrecer a muchas personas de todo el mundo este lugar de gracia que guardamos, pero que pertenece a todo hombre que desea el perdón: ese regreso a casa en los brazos del Padre en una reconciliación que habla de la belleza de ser hijos y hermanos.

¿Qué es el Perdón de Asís?

Siempre al iniciar el mes de agosto, en sus dos primeros días, se recuerda el llamado Perdón de Asís o la oración de San Francisco en la Porciúncula, algo que la Iglesia ha aprovechado para otorgar indulgencia, dar a conocer la espiritualidad franciscana y fomentar la oración por los pobres.

¿Pero qué es?

La Historia cuenta que Francisco estaba en oración y contemplación en el altarcito de la Porciúncula, cuando de improviso la capilla se llenó de luz y vio sobre el altar a Cristo revestido de luz y a la derecha a su Madre, rodeados de una multitud de Ángeles. Con el rostro en tierra Francisco adoró a su Señor en silencio.

Ellos le preguntaron qué deseaba para la salvación de las almas y Francisco contestó:
♱ «Santísimo Padre, aunque yo soy un pobre pecador te ruego que a todos los que, arrepentidos de sus pecados y confesados, vengan a visitar esta iglesia, les concedas amplio y generoso perdón, con una completa remisión de todas las culpas».

♱ «Lo que pides, hermano Francisco, es grande –le dijo el Señor–, pero de mayores cosas eres digno, y mayores tendrás. Por lo tanto accedo a tu petición, pero con la condición de que pidas de mi parte a mi vicario en la tierra esta indulgencia».

Entonces Francisco fue de inmediato al Papa Honorio III, le relató la visión que había tenido, el pontífice le escuchó con atención y después de algunas objeciones, le dio su aprobación.
Y le preguntó a Francisco:

♱ «¿Cuántos años de indulgencia quieres?».

El «Pobrecillo» de Asís respondió:

♱ «Padre Santo, ¡no pido años, sino almas!».

Y Cuando Francisco se iba el pontífice le preguntó:

♱ «¿No quieres ningún documento?».

y Francisco le contestó:

♱ «¡Santo Padre, me basta su palabra!». «Si esta indulgencia es obra de Dios, Él verá cómo dar a conocer su obra. Yo no necesito ningún documento; el papel debe ser la Santísima Virgen María, Cristo el notario y los Ángeles los testigos».

Al celebrarse la dedicación de la capilla Francisco dijo a la multitud:

♱ «Quiero mandaros a todos al paraíso anunciándoos la indulgencia que me ha sido otorgada por el Papa Honorio. Sabed, pues, que todos los aquí presentes, como también cuantos vinieren a orar en esta iglesia, obtendrán la remisión de todos sus pecados».

+ + + + + +

Además de las iniciativas tradicionales que proponemos cada año, se a puesto en línea un nuevo sitio web, que permite no sólo seguir todas las celebraciones en directo, sino también enviar peticiones de oración.  En estos tiempos difíciles de pandemia, hemos observado que muchas personas nos han pedido que les apoyemos con la oración de intercesión. Así, podrán enviar peticiones de oración y recibir o regalar una estampa personalizada con su nombre.
Es, por tanto, una herramienta más para ofrecer a muchas personas de todo el mundo este lugar de gracia que guardamos, pero que pertenece a todo hombre que desea el perdón: ese regreso a casa en los brazos del Padre en una reconciliación que habla de la belleza de ser hijos y hermanos.

"El perdón de Asís es un "súper" regalo que Francisco quiso ofrecer a toda persona de cualquier tiempo y lugar. Una vuelta a la relación con Dios 










11 de agosto de 2020

🎕Santa Clara de Asís (3)🎕





El verano del 1253 vino a Asís el papa Inocencio IV para ver a Clara, la cual se encontraba postrada en su lecho.  Ella le pidió la bendición apostólica y la absolución de sus pecados, y el Sumo Pontífice contestó:

«Quiera el cielo, hija mía, que tenga yo tanta necesidad como tú de la indulgencia de Dios».

Cuando Inocencio se retiró dijo Clara a sus hermanas:

«Hijas mías, ahora más que nunca debemos darle gracias a Dios, porque, sobre recibirle a Él mismo en la sagrada hostia, he sido hallada digna de recibir la visita de su Vicario en la tierra».

Desde aquel día las monjas no se separaron de su lecho, incluso Inés, su hermana, viajó desde Florencia para estar a su lado.  En dos semanas la santa no pudo tomar alimento, pero las fuerzas no le faltaban.

Cuenta la historia que estando en el más hondo dolor, santa Clara dirigió su mirada hacia la puerta de la habitación, y he aquí que ve entrar una procesión de vírgenes vestidas de blanco, llevando todas en sus cabezas coronas de oro.

Marchaba entre ellas una que deslumbraba más que las otras, de cuya corona, que en su remate presenta una especie de incensario con orificios, irradia tanto esplendor que convertía la noche en día luminoso dentro de la casa; era la Bienaventurada Virgen María.  Se adelantó la Virgen hasta el lecho donde yacía santa Clara, e inclinándose amorosamente sobre ella, le dio un abrazo.

Santa Clara murió el 11 de agosto, a los 60 años de edad, rodeada de sus hermanas y de los frailes León, Ángel y Junípero.  De ella se dijo:

«Clara de nombre, clara en la vida y clarísima en la muerte».

La noticia de la muerte de la religiosa conmovió de inmediato, con impresionante resonancia, a toda la ciudad.  Acudieron en tropel los hombres y las mujeres al lugar.  Todos la proclamaban santa y no pocos, en medio de las frases laudatorias, rompían a llorar.

Acudió el podestá con un cortejo de caballeros y una tropa de hombres armados, y aquella tarde y toda la noche hicieron guardia vigilante en torno a los restos mortales de Clara.  Al día siguiente, llegó el Papa en persona con los cardenales, y toda la población se encaminó hacia San Damián.  Era justo el momento en que iban a comenzar los oficios divinos y los frailes iniciaban el de difuntos; cuando, de pronto, el Papa dijo que debía rezarse el oficio de las vírgenes, y no el de difuntos, como si quisiera canonizarla antes aún de que su cuerpo fuera entregado a la sepultura.  Sin embargo, el obispo de Ostia le observó que en esta materia se ha de proceder con prudente demora, y se celebró por fin la misa de difuntos.

Muy pronto comenzaron a llegar verdaderas multitudes de peregrinos al lugar donde yacía la religiosa, popularizándose una oración a ella dedicada:

«Verdaderamente santa, verdaderamente gloriosa, reina con los ángeles la que tanto honor recibe de los hombres en la tierra. Intercede por nosotros ante Cristo, tú, que a tantos guiaste a la penitencia, a tantos a la vida».

Luego de su muerte fue enterrada en la capilla de san Jorge a muchos metros de profundidad para evitar a los curiosos, después de pasados varios siglos se desenterró el ataúd y para mayor sorpresa los huesos de la hermana Clara permanecían intactos cosa que es imposible, es así como se puede ver en la actualidad a esta santa.

Su cuerpo es incorrupto y explicando un poco más lo que significa, es la propiedad divina que tiene un cuerpo de no llegar al estado de descomposición después de la muerte y esto sin ser embalsamado ni preservado de ninguna manera.
Fue canonizada un año después de su fallecimiento, por el papa Alejandro IV.

La ubicación actual de los restos de santa Clara desde 1987 descansan en la cripta de la Basílica de santa Clara de Asís.



 Nancy  A. Sparrow


1 de agosto de 2020

♰ La Porciúncula, en Asís ♰ la gran fiesta del perdón ♰




Origen del Perdón de Asís

La tradición franciscana del Perdón de Asís tiene su origen en el año 1216 cuando San Francisco de Asís se hallaba en ferviente oración en la Porciúncula, y se le presenta Nuestro Señor Jesús con María Santísima.  Jesús le pregunta al santo si deseaba alguna gracia especial para salvar a las almas, a lo que San Francisco responde pidiéndole una generosa indulgencia para toda persona que visitase la pequeña iglesia.

Nuestro Señor concede tal gracia, pero con la condición de que San Francisco la solicitara al Papa de entonces: muy pronto Honorio III confiere la Indulgencia.

El 2 de agosto de ese año los siete obispos de Umbría consagran la pequeña capilla de la Porciúncula y San Francisco anuncia a todos el gran regalo del cielo con la conocida expresión: «Hermanos míos quiero mandaros a todos al Paraíso».

Desde entonces la fiesta ocurre todos los años, comenzando en la mañana del 1ro. de agosto y terminando en la noche del 2, días en los cuales la Indulgencia es concedida para los peregrinos de La Porciúncula y para los fieles que visiten cualquier Iglesia franciscana en el mundo.

Inicialmente la indulgencia era para quienes estos días rezaran devotamente en la iglesia de la Porciúncula, pequeño templo italiano cercano a la ciudad de Asís.  Pero con el tiempo, esta gracia espiritual se extendió a los fieles de todo el mundo, y pueden obtenerla visitando uno de estos dos días una iglesia parroquial o franciscana en el mundo.


Condiciones para la Indulgencia

La indulgencia plenaria se puede obtener para uno mismo o para los difuntos este 1ro, y 2 de agosto.  Varias son las condiciones que deben tener en cuenta todos los peregrinos para obtener el «Perdón de la Porciúncula»:

♰ Visitar el santuario de la Porciúncula en Asís, o cualquier iglesia franciscana
♰ Acercarse al sacramento de la reconciliación
♰ Participar en la misa, comulgar
♰ Orar el Credo, un Padre Nuestro y un Ave María por las intenciones del Santo Padre y sus intenciones; y
♰ Rechazar el pecado.


¿Para qué sirve la Indulgencia Plenaria?

Para saber cómo funciona una Indulgencia Plenaria pongamos un ejemplo:

Un niño rompe una ventana de su casa.  Lo lamenta, y su papá lo perdona, pero todavía queda el vidrio roto, como consecuencia de lo que hizo.  Tiene que sacar dinero de su alcancía para pagarlo.  La pequeña contribución del niño muestra su buena voluntad, pero es demasiado poco.  Entonces su mamá le da la parte restante de la deuda para ayudarlo a saldarla.

Así sucede con el pecado: cometes un pecado, te arrepientes y pides perdón a Dios.  Él te perdona, pero queda en ti una consecuencia de ese pecado, que necesitas purificar.  La Iglesia, como Madre, te ayuda a lograrlo mediante la indulgencia.

La Indulgencia Plenaria te libra de la pena temporal de pecados confesados y perdonados, desde el momento de tu Bautismo hasta la fecha en que obtengas la indulgencia plenaria.  Pero también la puedes ganar por un difunto, esto gran obra de misericordia, pues lo libra de la pena de sus pecados perdonados, lo cual podría ayudarle a salir del Purgatorio e ir al Cielo.



 Nancy  A. Sparrow






4 de octubre de 2019

San Francisco de Asís




San Francisco de Asís es Un santo para todos!

Fundador de la Orden de los Frailes Menore (OFM), conocidos como los franciscanos.

Ciertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él, tanto entre católicos como entre los protestantes y aun entre los no cristianos.

San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia con la pureza y fuerza de un testimonio radical.

Llegó a ser conocido como el Pobre de Asís por su matrimonio con la pobreza, su amor por los pajarillos y toda la naturaleza.  Todo ello refleja un alma en la que Dios lo era todo sin división, un alma que se nutría de las verdades de la fe católica y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.





 

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