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8 de octubre de 2022

La genuflexión




La palabra viene del latín “Genua flectere” que significa “doblar las rodillas”.
Por ese motivo se llama genuflexión a la flexión de la rodilla derecha hasta el suelo.

Los católicos cuando entramos a una iglesia debemos arrodillarnos.  Este gesto tiene un gran significado teológico.  Aunque muchos lo han olvidado, la genuflexión es una señal de respeto, de suprema adoración y reverencia, por lo tanto, solo se reserva para Dios.



¿Cómo debemos hacerlo?

Cuando los cristianos entramos en una iglesia consideramos oportuno hacer una genuflexión.  Aquí está el típico error que cometemos, ya que lo debemos hacer inclinando la rodilla derecha hacia el suelo hasta tocarlo, de forma pausada y manteniendo la mirada fija en el sagrario.  Sin darse cuenta, hay fieles que inclinan la rodilla izquierda.  Además, si queremos, posteriormente también podemos inclinar levemente la cabeza.

La genuflexión no se hace ante un altar, crucifijo, virgen o santo.  Lo correcto es hacerla ante el sagrario, que suele estar ubicado cerca del altar del templo.  Nos estamos arrodillando ante Dios, donde está realmente Jesús Sacramentado, es decir solo lo podemos hacer donde Él esté presente con su Cuerpo y Alma.

¿En qué momento hay que arrodillarse?

Durante la Santa Misa los fieles solemos arrodillarnos dos veces.  En primer lugar, cuando el sacerdote pone sus manos sobre el pan, es decir, desde la epíclesis hasta la aclamación después de la consagración.

Otro momento sería después de la Comunión.  Comulgar es establecer una unión con Jesucristo, y esto implica un momento personal intenso con Él.  Hay fieles que después de comulgar, al llevar a Cristo dentro, se dirigen a Dios en la oración, y lo hacen arrodillados.
Cuando no se puede hacer la genuflexión por imposibilidad física: edad, enfermedad, etc. se puede hacer una inclinación de cabeza, con pausa y atención, mientras se le dice algo cariñoso al Señor en el corazón.  Aquí uno arrodilla el espíritu.

Si nos ajustamos a las normas litúrgicas, sobre gestos y posturas, la ordenación romana de la Misa solo obliga a estar de rodillas en la consagración, y no tras comulgar.  Aunque tampoco se indica que se obligue a estar sentados.
Por lo tanto, ambas posturas pueden conciliarse.


En resumen

La genuflexión es un signo externo que expresa una realidad interior: el querer adorar a Dios.  Por lo tanto no ha de ser una agachada a la rápida, sino que con calma y solemnidad, demuestro ese amor que no es cualquier amor; por eso doblamos nuestra rodilla ante el Hijo de Dios.  Arrodillarse es un acto de fe, significa que creo que ahí se encuentra Dios mismo.

Al permitir que nuestra rodilla toque el piso, se reconoce que Cristo es Dios.  Si alguien es físicamente incapaz de hacer la genuflexión, entonces un gesto de reverencia es suficiente.  Durante la Misa, si se pasa delante del altar o del tabernáculo, se debe inclinar la cabeza con reverencia.

El que hayan disminuido el número de genuflexiones en la feligresía, no quiere decir que haya tenido que disminuir su sentido, pues reconocemos y subrayamos con este gesto, los momentos más trascendentes en que reconocemos la presencia de Cristo y su Espíritu, le adoramos, nos reconocemos pequeños, y le reconocemos grande a Él.


La Instrucción General 2000 del Misal Romano es el conjunto de normas que rigen la celebración de la Santa Misa y en este documento menciona lo siguiente:

«Se hace genuflexión al principio y final de la Misa, si el sagrario con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio y siempre que alguien pase frente al Santísimo Sacramento » (IGRM, no.274).

(Según el Diccionario de la lengua española, la genuflexión es la "acción de doblar una rodilla, o ambas, hacia el suelo, generalmente en señal de reverencia, sumisión o adoración").



 Nancy  A. Sparrow





17 de julio de 2022

✞Beatas mártires de Compiègne✞




Cada 17 de julio, la Iglesia Católica recuerda a las 16 carmelitas mártires de Compiègne, decapitadas un día después de la Virgen del Carmen en el año 1794.

Las carmelitas mártires fueron asesinadas por odio a Cristo durante la Revolución Francesa.  A estas mártires se les conoce también como las «Teresianas», en alusión a la Beata Teresa de San Agustín, priora del monasterio carmelita de Compiègne donde se establecieron en 1641.

Sin embargo, iniciada la Revolución, el convento en el que vivían las religiosas fue cerrado y sus integrantes forzadas a vivir como seglares, de acuerdo a la ley revolucionaria de 1790.  Luego obligaron a las religiosas a firmar el llamado “juramento revolucionario”, por el que se comprometían a defender los valores de la revolución: libertad, igualdad y fraternidad. Sometiéndose a dicha ley evitaron ser deportadas, pero tuvieron que disgregarse.

Fue así que las integrantes de la comunidad pasaron a residir en cuatro casas distintas, en la clandestinidad.  Cuando la situación parecía haberse calmado un poco, Teresa de San Agustín, antigua priora del convento, propuso a sus hermanas retomar la disciplina de la vida conventual, aunque estuviesen exclaustradas.  De ese modo, pese a vivir separadas, las monjitas retomaron la relación de obediencia con su superiora y comenzaron a comunicarse entre ellas a diario.

Pero finalmente fueron descubiertas y denunciadas por los defensores de la Revolución en Francia, fueron detenidas, acusadas por ser "conspiradoras contra la revolución".
Registraron las casas donde se encontraban, para incautar toda prueba de vida conventual: hallaron una estampa del Sagrado Corazón, algunas cartas y escritos, que sirvieron de pretexto para acusarlas y apresar a 16 de ellas.

Los revolucionarios juntaron a las prisioneras en un solo recinto.  Todas ellas se encomendaron a la Virgen del Carmen y acordaron retractarse del juramento revolucionario, y no aceptar más imposiciones que comprometieran su fe.

Cuando se solicitó que firmaran de nuevo el juramento, las carmelitas se negaron.  Acto seguido, fueron acusadas de "conspiradoras contra la revolución".   Fueron trasladadas a París para ser encerradas en la prisión de la Conciergerie, que tenía la fama de ser la antesala de la guillotina.

Allí establecieron una rutina de oración conventual sin temor a ser ajusticiadas.   Durante el tiempo que estuvieron encerradas supieron dar ejemplo a los compañeros de prisión de su alegría y conformidad con la voluntad de Dios.  Las monjitas, incluso, se las arreglaron para celebrar a la Virgen del Carmen el 16 de julio.  Aquel fue un día glorioso en la prisión, en el que se pudo respirar algo de serena alegría y solemnidad.

Pero a la mañana siguiente, el 17 de julio de 1794, las 16 carmelitas comparecieron ante el Tribunal Revolucionario, fueron sometidas a juicio sumario por su fidelidad a la Iglesia y por su fidelidad a los sagrados Corazones de Jesús y María y fueron condenadas a la pena de muerte (todas las religiosas) por decapitación.

Llevadas a la guillotina, renovaron ante la superiora su profesión religiosa, y mientras al pie de la guillotina cantaban himnos sagrados entre ellos el el canto del «Te Deum», y fueron subiendo una por una a entregar la vida, como ofrenda a Cristo entregando sus cabezas al verdugo, siendo la ultima la priora teresa de san Agustín, quien las había preparado para el martirio y les repetía “El amor siempre saldrá victorioso”.

Así se cumpliría lo que cien años antes había vaticinado una carmelita de la misma comunidad de Compiègne.  Aquella religiosa tuvo una visión en la que aparecían las monjas del monasterio vestidas de blanco, llevando la palma del martirio en las manos.

Las dieciséis carmelitas de Compiègne fueron beatificadas por el Papa San Pío X en 1906.




 Nancy  A. Sparrow




2 de julio de 2022

♱ Te Deum ♱ A ti, Dios, te damos gracias ♱




El “Te Deum” ( «A Ti, Oh Dios») es un antiquísimo himno cristiano de alabanza y acción de gracias a Dios.   Que suele ser entonado en momentos de celebración.

Se trata de un himno muy venerable, reservado a lo largo de la historia para agradecimientos especiales.

El himno continúa siendo regularmente utilizado por la Iglesia católica, en el Oficio de las Lecturas encuadrado en la Liturgia de las Horas.   También se suele entonar en las misas celebradas en ocasiones especiales, como en las ceremonias de canonización, la ordenación de presbíteros y proclamaciones reales.

Los cardenales lo entonan tras la elección de un Papa.   Posteriormente, en las catedrales los fieles de todo el mundo lo cantan para agradecer por el nuevo pontífice.
También se solía entonar después de una guerra, al terminar una sequía o una plaga, etc.



Compuesto originalmente en latín, el nombre de «Te Deum» se debe a que así empieza su primer verso.

Se suele denominar también «Himno Ambrosiano» pues, según una leyenda, lo compusieron en común San Ambrosio de Milán y San Agustín de Hipona, en el año 387, cuando San Agustín recibió el bautismo de manos de San Ambrosio, este último, movido por el Espíritu Santo, improvisó el himno y Agustín iba respondiendo a sus versos.

Pero, estudios recientes han verificado que el "Te Deum" en realidad fue escrito en el siglo IV por Aniceto de Remesiana.   Por tanto, su origen se remonta probablemente a la primera mitad del siglo IV.

En su forma actual se encuentra por primera vez en el “Antiphonarium Benchorense” de Bangor (Irlanda del Norte), que se debe fechar alrededor del año 690.
Desde el siglo IX, se han conocido también diversas traducciones.

Este cántico ha inspirado a numerosos compositores renacentistas, barrocos, neoclasicistas, románticos, modernos, vanguardistas y contemporáneos quienes crearon piezas musicales similares al Te deum.
Muchos compositores (Haydn, Mozart, Berlioz) le han puesto música.

Algunos, incluso, tradujeron la letra al inglés, para que la sociedad anglosajona pudiese disfrutar del himno.  Recientemente, orquestas sinfónicas han realizado interpretaciones melódicas del mismo.

En el "Te Deum", se alaban a Dios y a Cristo, además de enaltecer a la Iglesia y la labor de esta; por último, se le ruega por misericordia, para que le brinde la protección y la salvación a la humanidad.

En algunos países, como Perú, España, Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y República Dominicana, se entona un «Te Deum» cuando las fiestas nacionales o patrióticas son celebradas.

Actualmente el Papa lo reza solemnemente cada 31 de diciembre, para dar gracias a Dios por el año que termina.  También se canta en las grandes solemnidades.


Te Deum en latín:

Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.
Te æternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes Angeli; tibi cæli et universæ Potestates;
Tibi Cherubim et Seraphim incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt cæli et terra maiestatis gloriæ tuæ

Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensæ maiestatis:

Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.

Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni:
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.


(Posteriormente se añadió esta parte, con fragmentos de Salmos:)

Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te;
Et laudamus Nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri Domine,
miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.



Te Deum en español

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.

Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.



 Nancy  A. Sparrow




30 de junio de 2022

La felicidad y el globo




Un maestro llevó globos a su escuela y le regaló uno a cada alumno. Después ordenó que anotasen sus nombres en su globo, los dejaran en el suelo y abandonaran el aula.

Una vez afuera, les dijo:

- "Tienen 5 minutos para que cada uno encuentre el globo que lleva su nombre".

Los alumnos entraron y buscaron, pero se acabaron los 5 minutos y nadie había podido encontrar el suyo.
El maestro les dijo ahora:

- "Tomen cualquier globo y entréguenselo al dueño del nombre que lleva anotado".

En apenas un par de minutos todos los alumnos ya tenían el suyo en la mano.

Finalmente, dijo el maestro:

- "Chicos, los globos son como la felicidad.  Nadie la va a encontrar buscando la suya solamente.  En cambio, si cada uno se preocupa por la del otro, encuentra rápido la que le pertenece".



«Aprende a hacer el bien sin esperar que te lo devuelvan porque la vida te lo va a devolver en algún momento»




 Nancy  A. Sparrow




21 de junio de 2022

♥El Detente del Sagrado Corazón de Jesús♥




El «Detente» es una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, tal como se le reveló a Santa Margarita María de Alacoque, con la leyenda escrita “Detente, el Corazón de Jesús está conmigo”, que tiene la función de proteger a quien lo lleve.

El «Detente» es un pequeño emblema que se lleva sobre el pecho, con la imagen del Sagrado Corazón.  Es propio de quien ama llevar consigo un signo de su amado, así el «Detente»" es signo de nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús y de nuestra confianza en su protección contra las acechanzas del maligno.  Le decimos «Detente», en nombre de Jesús, al demonio y a toda maldad.
Se le conoce también como el “Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón”, aunque no es, en el sentido estricto de la palabra, un escapulario.

Este «Detente» consistía en un pedazo de tela blanca en la cual la imagen del Sagrado Corazón era bordada, con la leyenda “Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío” (Las palabras: “Detente, el Corazón de Jesús está aquí” corresponden a un período posterior).

Acudir al Corazón de Jesús ante una situación crítica es entrar en un refugio sagrado, estar bajo su divina protección.  Y, en particular, el «Detente» actúa como un escudo contra toda clase de peligros y tentaciones del demonio.  Pero no es un amuleto mágico, sino un sacramental.  Por eso, necesita para ser eficaz, que avivemos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad en Jesucristo, Nuestro Señor.




 Nancy  A. Sparrow








29 de mayo de 2022

♱ Solemnidad de la Ascensión del Señor ♱




Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos!

Es el punto culminante de todo el ministerio terrestre y de la obra salvífica de Cristo.  En esta fiesta, vemos a Cristo glorificado ascender junto al Padre.  Él, nos abre el camino a la vida eterna y nos deja la puerta abierta para que también nosotros participemos junto a Dios de esa gran fiesta y de alegría completa que no tiene caducidad.  Esta es la antesala a la solemnidad que celebraremos el domingo que viene:

«Pentecostés».



Les comparto una reflexión que nos comentaba hace algún tiempo un sacerdote amigo con motivo de la Ascensión del Señor:

El testamento es un documento en el que una persona determina la forma como quiere que se repartan sus pertenencias entre sus herederos. Generalmente, se trata de bienes muebles e inmuebles. Pero no siempre es así.  A veces los testamentos incluyen otra clase de herencias que la persona quiere legar a sus sucesores.

Hace algún tiempo hubo una propaganda de televisión de alguna compañía de seguros que presentaba a un anciano juez que leía el testamento de un hombre muy rico que había fallecido.
En medio de la formalidad del acto, estaban presentes los hijos e hijas del difunto; y junto a ellos, los nietos, nietas, sobrinos, sobrinas y otros familiares cercanos. Todos expectantes y esperanzados en que pudieran tener algún grado de participación en la inmensa herencia que estaba a punto de ser distribuida.

El juez, mirando a los herederos por encima las gafas, comenzó la lectura del testamento: “En uso de mis facultades mentales y cumpliendo con los requisitos que pide la ley, procedo a determinar mi voluntad sobre el destino de mis posesiones:
- En primer lugar, quiero que las tierras de la Hacienda La Ponderosa, incluyendo la casa, el ganado y todos los bienes que hay en ella, se destinen a la comunidad de hermanas del ancianato de Las Misericordias, de mi pueblo natal”.
Inmediatamente, hubo un cuchicheo nervioso entre los presentes... Pero todavía había más, de modo que el juez continuó su lectura:
- En segundo lugar, quiero que las casas que poseo y los apartamentos que tengo, sean destinados al Hogar para niños huérfanos que funciona bajo la dirección de la parroquia de mi pueblo.
El alboroto esta vez fue más sonoro y la cara de sorpresa de los asistentes fue mayor... Y continuó la lectura del testamento:
- En tercer lugar, quiero que todo el dinero que tengo en mis cuentas corrientes y de ahorros, junto con las acciones y certificados de depósito a término que están a mi nombre en distintos bancos y corporaciones, sea entregado a la Clínica del niño quemado, que dirigen las Hermanitas de los desamparados.
Esta vez la reacción de los familiares del difunto fue impresionante... Sin embargo, el silencio se apoderó de todos cuando el juez continuó su lectura pausada y firme:
- Por último, a mis hijos e hijas, a mis nietos y nietas, a mis sobrinos y sobrinas, y a todos mis herederos directos o indirectos, les dejo una recomendación que estoy seguro, los ayudará a salir de su precaria situación económica. Sólo les recomiendo una cosa: ¡Que trabajen!” Y así terminó el solemne acto.


Jesús, al despedirse de sus discípulos antes de ser elevado al cielo para sentarse a la derecha de Dios, nos dejó su testamento, que no estaba constituido por bienes muebles e inmuebles, sino por una misión:

“Vayan por todo el mundo y anuncien a todos este mensaje de salvación”.

La respuesta de sus seguidores fue inmediata: “Ellos salieron a anunciar el mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolos con señales milagrosas”.


Hoy, el mismo Señor nos sigue enviando cada día a cumplir esta misión, y nos sigue acompañando en ella.

Esa es su herencia más querida y ese es todavía hoy su testamento. Sólo así cumpliremos su voluntad y podremos considerarnos, efectivamente, herederas de su reino.  Prediquemos el evangelio con nuestra palabra y ejemplo.




 Nancy  A. Sparrow




8 de mayo de 2022

🎕Día de la Madre🎕




¡Cuán Bueno ha sido Dios con nosotros, que nos regaló su joya más preciada!

¡Cuánto conocerá nuestros corazones, que él mismo experimentó el Amor de Su Madre, y quiso que nosotros lo experimentáramos también!

¡Qué delicia contar con María en nuestras vidas!

María nos acompaña en nuestras tribulaciones como perfecta animadora, siempre detrás de nosotros, siempre en movimiento, siempre en oración, siempre con la frente en alto como en el calvario, pero con las manos entrelazadas por su preocupación hacia sus hijos.


¡Feliz día a todas las Madres, especialmente a ti Madrecita María!




 Nancy  A. Sparrow






6 de marzo de 2022

🎕 Madre Espiritual de un Sacerdote 🎕




Toda persona puede orar y convertirse en «Madre Espiritual» de uno o varios sacerdotes: almas consagradas, madres de familia, enfermas, almas sufrientes que tienen especial mérito…

Basta con pedirle a Dios, darle nuestro corazón para acogerlos ahí, orar y ofrecer pequeñas y grandes cosas por ellos.  Aunque sintamos que somos indignas, que podemos dar muy poco, lo que nosotras ofrecemos se une a los méritos de Jesús y así se vuelve infinito; es por eso que en el corazón de una madre espiritual caben tantos, su amor se puede multiplicar y dar fruto en muchas almas sacerdotales.

Cuántos santos y sobre todo santas a los que Jesús mismo ha confiado esta preciosa misión de acoger sacerdotes en su corazón y ofrecerse por ellos...

Está claro que un sacerdote no puede ir solo.  Necesita oración que lo proteja, que lo fortalezca, que lo santifique.  Una persona que ora por un sacerdote pide a Dios que modele el Corazón de su Hijo en el corazón del sacerdote.

Una persona intercesora puede ser escudo y protegerlo de las tentaciones, los peligros y las dificultades que lo acechan.  Una madre espiritual que ora por un sacerdote puede disparar su camino de santidad, obtenerle gracias y favores que sólo en el cielo podrá valorar suficientemente.

Oremos por un sacerdote, te invito te conviertas en «Madre Espiritual» de uno o varios sacerdotes... que Dios nuestro Señor y la Santísima Virgen te bendigan hoy, mañana y siempre.





 Nancy  A. Sparrow




12 de enero de 2022



Ábrele tu Corazón

¡Si tú supieras, amigo,
lo mucho que Dios te ama!
Lo demuestra cada día
desde las horas tempranas.

Te levanta, te alimenta,
te viste, también te calza;
y si te encuentras enfermo,
si le pides, El te sana.

Piensas que lo tienes todo...
¡Pues algo especial te falta!
Aunque ahora no lo entiendas,
lo comprenderás mañana.

Es de niños entenderlo;
al sabio le es cosa extraña
¡Pues a ti Dios te ama tanto
que como a niño te habla!

¿Quieres, mi amigo, ir al cielo
cuando de este mundo partas?
Cree sólo en JESUCRISTO;
Él quiere salvar tu alma.

En este día del Señor
clamo por ti al Dios del cielo
que ponga en tu corazón
darte a Él con grande anhelo.

Recuerda los beneficios
que por amor Él te ha dado...
de todos, el más hermoso,
el más valioso y más alto,
aquél que no tiene precio
pues con sangre fue pagado.

Es la salvación eterna,
es vivir siempre a su lado.
Es que te amistes con Él,
con tu Dios que te ha creado.

Dale importancia al consejo
que por amor hoy te damos...
Ábrele tu corazón
a Aquél que al mundo te trajo.
Zaida C. de Ram´n













8 de enero de 2022

♥ El Bautismo de Jesús ♥





Hoy la iglesia celebra la «Solemnidad del Bautismo del Señor», cerrando con ella la etapa de la Navidad y se inicia el tiempo público de Jesús.

Jesús tenía 30 años cuando fue al río Jordán donde estaba Juan el Bautista bautizando a otras personas.

Una vez allí, Jesús le pidió a Juan que lo bautizara.  Juan no se sintió cómodo con esa petición y se resistió diciéndole a Jesús:
«Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí».

Sin embargo, Jesús convenció a Juan recordándole que su bautismo era importante dentro del plan de Dios.  Por eso, Juan procedió a bautizarlo.

Juan sumergió a Jesús en las aguas del río Jordán.  Justo en el momento en el que Jesús subió del agua, sucedieron dos cosas:

1.- El cielo se abrió, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma y permaneció sobre él.

2.- Se oyó una voz del cielo que dijo «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él».

En Juan 1:33-34 vemos que gracias a esos dos sucesos, Juan el Bautista tuvo la certeza de que Jesús era el Hijo de Dios, el Mesías prometido. ¡El Salvador del mundo había llegado!



¿Por qué se bautizó Jesús?

Hay varias razones por las que era conveniente que Juan bautizara a Jesús al comienzo de su ministerio público.  Jesús estaba a punto de emprender su gran obra, y era conveniente que Jesús fuera reconocido públicamente por su antecesor.

Juan era "la voz que clama en el desierto" profetizada por Isaías, llamando a la gente al arrepentimiento, preparándose para su Mesías (Isaías 40:3). 

Al bautizar a Jesús, Juan estaba declarando a todos que aquí estaba aquel a quien ellos habían estado esperando, el Hijo de Dios, aquel que Él había profetizado bautizaría "con el Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11).

Puede que cueste entender por qué Jesús fue donde Juan para que lo bautizara.  El bautismo de Juan era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados (Marcos 1:3).  Esto quiere decir que los que iban donde Juan para recibir el bautismo reconocían que habían desobedecido los mandamientos de Dios y declaraban que se arrepentían.

Pero Jesús, siendo Dios encarnado, no tenía pecados ni necesitaba arrepentirse. ¿Entonces, por qué se bautizó? Algunas de las razones pueden ser las siguientes:

1.- Para cumplir con lo que era justo, como él mismo le dijo a Juan el Bautista en Mateo 3:15.  El ministerio de Jesús estaría sujeto a la voluntad de Dios Padre desde el principio.  Y la voluntad del Padre incluía que Juan bautizara a Jesús.

2.- Su bautismo marcó el comienzo del ministerio de Jesús sobre la tierra, uno sin igual y lleno del poder de Dios.  Como muestra de esto, el Espíritu Santo se posó sobre Jesús en forma de paloma (físicamente) y la voz de Dios se escuchó de forma audible y clara.

3.- Para darnos ejemplo a cada uno de nosotros. Jesús no necesitaba bautizarse, pues no tenía pecado.  Para nosotros sí es bueno hacerlo.  Dios nos manda a bautizarnos y a bautizar a todos los que decidan ser discípulos de Jesús (Mateo 28:19-20).  El bautismo no nos salva, pero con él declaramos que obedeceremos a Dios y que dejaremos atrás todo lo que nos aparta de él.
Con su bautismo Jesús nos mostró precisamente eso: cómo acercarnos a Dios y cómo vivir para él llenos de humildad, en obediencia, reconociendo nuestros fallos y nuestra gran necesidad de él, de su perdón y de su amor.

4.- El bautismo de Jesús también demostró que Él se identificó con los pecadores. Su bautismo simbolizó el bautismo de los pecadores en la justicia de Cristo, muriendo con Él y levantándose libres del pecado y capaces de caminar en vida nueva.


Quizás lo más importante, la ocasión del bautismo público dejó testimonio a todas las generaciones futuras, la perfecta encarnación del Dios trino revelado en la gloria del cielo.  El testimonio directo desde el cielo por parte del Padre complaciéndose con el Hijo y el Espíritu Santo que descendía sobre Jesús, (Mateo 3:16-17) es una imagen hermosa de la naturaleza trina de Dios.
También describe la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu, en la salvación de aquellos que Jesús vino a salvar.

El Padre ama a los escogidos desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4); Él envía a su Hijo para buscar y salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10); y el Espíritu convence de pecado (Juan 16:8) y atrae al creyente al Padre a través del Hijo.  Toda la verdad gloriosa de la misericordia de Dios a través de Jesucristo está expuesta en el bautismo de Jesús.


Pidamos entonces de corazón al Señor poder experimentar cada vez más, en la vida de cada día, esta gracia que hemos recibido con el Bautismo. Que al encontrarnos, nuestros hermanos puedan hallar en nosotras auténticas hijas de Dios, auténticos hermanos y hermanas de Jesucristo, auténticas miembros de la Iglesia.

Y no olvidéis la tarea de hoy: buscar, preguntar la fecha del propio Bautismo.  Así como conozco la fecha de mi nacimiento, debo conocer también la fecha de mi Bautismo, porque es un día de fiesta!!

La mía es dos días después de mi nacimiento y la tuya, qué fecha es?...





 Nancy  A. Sparrow




 

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