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19 de junio de 2020

Solemnidad ♥Sagrado Corazón de Jesús♥



La devoción al corazón herido de Jesús tiene sus orígenes en el siglo XI, cuando los cristianos piadosos meditaban sobre sus cinco llagas.
En aquel tiempo creció entre los fieles las oraciones al Sagrado Corazón, a la llaga del hombro de Jesús, entre otras devociones privadas.  Todas ayudaron a los cristianos a enfocarse en su Pasión y Muerte, de tal manera que lograran crecer en el amor hacia Él.

Sin embargo, no fue hasta 1670 que el sacerdote francés P. Jean Eudes celebró la primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.  Casi al mismo tiempo, una religiosa conocida por su piedad, Sor Margarita María Alacoque, empezó a informar que tenía visiones de Jesús.  Éste se le aparecía con frecuencia y, en diciembre de 1673, le permitió –como había permitido una vez a Santa Gertrudis– descansar su cabeza sobre su corazón.  Mientras experimentaba el consuelo de su presencia, Jesús le habló de su gran amor y le explicó que la había elegido para dar a conocer su amor y su bondad a la humanidad.

Al año siguiente, en junio o julio de 1674, Margarita María informó que Jesús quería ser honrado bajo la figura de su corazón de carne.  Pidió a los fieles que lo recibieran con frecuencia en la Eucaristía, especialmente el primer viernes de cada mes, y que practicaran una hora santa devocional.

En 1675, durante la octava al Corpus Christi, Margarita María tuvo una visión que posteriormente se conoció como la “gran aparición”.  En ella, Jesús pidió que la fiesta del Sagrado Corazón sea celebrada cada año el viernes siguiente a Corpus Christi, en reparación por la ingratitud de los hombres hacia su sacrificio redentor en la cruz.




El Sagrado Corazón de Jesús, como se nombra en las letanías, es: horno ardiente de caridad, abismo de todas las virtudes, digno de toda alabanza, Rey y centro de todos los corazones, paciente y lleno de misericordia, triturado por nuestros pecados, hecho obediente hasta la muerte, traspasado por una lanza.

Jesús nos Amó hasta el extremo, no solo con palabras sino que lo demostró con obras.

«El cual, siendo de condición divina, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres».

Semejante en todo menos en el pecado.  Él vivió en pobreza, padeció hambre, sed, persecución, incomprensión, rechazo, traición, todo lo que podamos imaginar.
Él experimentaba los sentimientos humanos: la alegría, tristeza, admiración, amor, etc.

¡Sagrado Corazón de Jesús, confío en ti!
¡Sagrado Corazón de Jesús enciende nuestros corazones con amor por ti!






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