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14 de agosto de 2016

✟San Maximiliano Kolbe✟EL MÁRTIR DE AUSCHWITZ



Cada 14 de agosto, la iglesia recuerda a San Maximiliano Kolbe, el sacerdote Polaco que fue asesinado en los campos de concentración de Auschwitz.

- Si no conseguían atrapar al prisionero fugado, todos sabíamos las consecuencias… matarían a diez de nuestro barracón.

Estas eran las palabras de Franciszek Gajowniczek, prisionero polaco nº 5659 del campo de exterminio de Auschwitz. La noche del 30 de julio de 1941, en el último recuento del día, faltaba uno compañero del barracón de Franciszek.

Sonaron todas las alarmas, los encerraron a todos y los alemanes comenzaron su búsqueda… Por un lado, nos alegrábamos de que alguien pudiese escapar de aquella condena pero, por otra lado, suponía la muerte de otros. A la mañana siguiente, sin haber conseguido capturar al huido, nos sacaron a los 2.000 recluidos en el barracón y nos tuvieron en posición de firmes durante todo el día bajo el sol abrasador. Por la noche, el coronel de las SS Kark Fritsch volvió a pasar lista para elegir a los 10 prisioneros que, como represalia, serían ajusticiados… Franciszek Gajowniczek estaba entre ellos. Cuando dijeron su nombre, dio un paso al frente y murmuró:

- Pobre esposa mía; pobres hijos míos.

El compañero que tenía al lado, el prisionero nº 16.770 Maximiliano Kolbe, se adelantó y dijo:

- Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que tiene esposa e hijos.

Al coronel no le hizo mucha gracia pero, al fin y al cabo, qué más daba matar a uno u otro. Para que la muerte fuese lenta y agónica, los encerraron para morir de hambre… Bruno Borgowiec, un polaco que fue asignado a prestar servicio en la celda donde fueron encerrados, contó antes de morir en 1947:

El hombre encargado de vaciar los cubos de orina siempre los encontraba vacíos. La sed les condujo a beber el contenido. El padre Kolbe nunca pidió nada y en lugar de quejarse animaba a los otros diciendo que el fugitivo podría aparecer y todos sería liberados – efectivamente, apareció muerto en una letrina pero el coronel ya no quiso dar marcha atrás -. Uno de los guardias de las SS comentó: este sacerdote es realmente un gran hombre. Nunca he visto a nadie como él…

Dos semanas pasaron de este modo. Uno tras otra morían, hasta que sólo quedó el padre Kolbe. Aquello se alargaba demasiado y decidieron ponerle fin: una inyección letal. Aquel sacerdote, hijo de alemán y polaca, fue, durante el tiempo que estuvo recluido, una pequeña luz de esperanza en un lugar de desesperación y muerte; igual que lo había sido para 3.000 refugiados polacos, entre los que se encontraban 2.000 judíos, cuando los escondió en un convento cerca de Varsovia tras regresar de Japón y la India donde fundó varios conventos.

Treinta años después, cuando Franciszek Gajowniczek asistió a la beatificación de Maximiliano Kolbe, pronunció estas palabras:

Sólo pude darle las gracias con la mirada. Yo estaba aturdido y no podía comprender lo que estaba pasando: Yo, el condenado, sigo viviendo y otra persona, voluntariamente, ofreció su vida por mí. ¿Es esto un sueño? […] no tuve tiempo de decirle nada a Maximiliano Kolbe. Me salvé. Y se lo debo a él. La noticia se extendió rápidamente por todo el campamento. Fue la primera y la última vez que un incidente sucedido en toda la historia de Auschwitz.

Durante mucho tiempo sentí remordimiento al pensar en Maximiliano por permitir que me salvase firmando su sentencia de muerte. Pero ahora, al reflexionar, comprendí que un hombre como él no podía hacer otra cosa. Tal vez pensó que como sacerdote su lugar estaba al lado de los condenados para ayudarles a mantener la esperanza […]

El martirio de Maximiliano Kolbe se difundió por todo el campo de exterminio de Auschwitz, convirtiéndose en una manifestación de amor y esperanza para muchos prisioneros.

El 12 de agosto de 1947 se inició su proceso de beatificación.  Fue declarado beato el 17 de octubre de 1971. 150.000 personas asistieron a su beatificación en Roma, entre ellos 6.000 polacos, entre los que se encontraba Karol Wojtyła, que más tarde sería elegido Papa como Juan Pablo II.  Bajo su pontificado, Maximiliano Kolbe fue canonizado el 10 de octubre de 1982.

A su canonización asistió Franciszek Gajowniczek, el prisionero al que había salvado, asistió en primera fila, a las ceremonias de su beatificación y canonización en Roma. Falleció en 1995.

Hoy en día, la celda en la que murió San Maximiliano Kolbe en Auschwitz es un lugar de peregrinación.  Además de dedicársele calles y monumentos en Polonia y otros países, ya se han rodado siete películas sobre este gran santo, que ha sido declarado «patrono de los periodistas y de los radioaficionados».





 J.S.anz/Nancy  A. Sparrow





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