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30 de diciembre de 2009

Reflexionando

Algunos años nos dejan un dulce sabor... Otros quizás un sabor amargo que queremos eliminar para siempre...
Algunos años nos traen una felicidad que no imaginamos y otros sentimos que la tristeza fue la protagonista...
Algunos años pensamos que un ángel nos hizo vibrar con su magia y sus encantos y otros sentimos que tuvimos que remar demasiado para poder llegar a la orilla y nos sentimos muy cansados...
Algunos años fueron prósperos en salud, amor, y paz y otros sentimos que estaban carentes de todo y nos preguntamos por qué...
Algunos años estuvimos acompañados por mucha gente y en otros nos encontramos solos...
Algunos años tuvimos la dicha de brindar en familia y otros nos encontraron lejos por cuestiones laborales y solo pudimos contactarnos a través del teléfono o el correo...
Algunos años brindamos en una mesa vestida de fiesta con platos exquisitos y postres maravillosos y otros nos encontraron con muy poca comida y quizás con la bebida limitada a la hora del brindis...
Algunos años el teléfono sonó sin cesar durante todo el día y otros tuvimos que chequear si funcionaba pues nadie nos llamaba...
Algunos años al sonar las doce nos abrazamos a cada uno de esos seres amados que compartían ese momento y otros sentimos que muchos lugares habían quedado vacíos y solo pudimos brindar con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta...
Algunos años sentimos que no pudimos hacer todo lo que deseamos y otros nos sentimos llenos de deseos que no pudimos realizar...
Faltan pocas horas para que un nuevo año se inicie. Pasan por nuestra mente en segundos miles de momentos, recuerdos buenos o malos, instantes preciosos y otros que queremos olvidar...
Cerremos por un instante nuestros ojos e imaginemos que estamos en la orilla del mar, que cada ola que llega a nosotros nos moja y se aleja y que esa ola cuando se aleja se lleva con ella nuestros pesares, nuestras tristezas, nuestros malos momentos y que al volver nos refresca con sensaciones nuevas, con esperanza, con agua limpia que penetra en cada poro de nuestra piel y nos energiza, nos motiva y nos inunda de grandes deseos de vivir...
Levantemos nuestra copa pensando en que podemos ser felices, prósperos y sanos, que somos lo suficientemente fuertes para desafiar todo lo que se nos presente.
Ojalá que tu vida esté llena de buenos momentos y que la felicidad al sonar las doce toque tu puerta y se quede para siempre en ti.


¡Feliz Año Nuevo mis querid@s amiguit@s!!

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