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30 de julio de 2008

La Rosa y el Sapo


Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Que maravilla al saber que era la rosa mas bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.
Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo:
Esta bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: Vaya que te ves muy mal. ¿Que te paso? La rosa contestó Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo solo contesto, Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella del jardín.

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos, mas bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.. Dios no hace a nadie para que este sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.


"Dios te bendiga hoy y siempre"

28 de julio de 2008

Un pájaro marrón para darte felicidad

Ella tenía seis años cuando la vi por primera vez en aquella playa cercana a donde vivía. Suelo manejar hasta esa playa, unas tres o cuatro millas, cada que vez que siento que el mundo me ahoga...
Ella estaba construyendo un castillo de arena o algo así, cuando miró hacia arriba, con sus ojos azules, tan azules como el mar.

- "Hola" - me dijo.

Le respondí con un gesto, sin muchas ganas de preocuparme por una niña pequeña.

- "Estoy construyendo"- dijo ella.

- "Ya veo. ¿Pero y qué es?"- le dije, sin darle mucha importancia.

- "No lo sé, pero me gusta sentir la arena".

- "Eso suena fantástico", pensé, y me quité los zapatos, cuando de pronto, un Andarríos pasó volando.

- "¡La felicidad!", dijo la niña.

-"¿Que es ... qué?"

-"¡Es la felicidad! Mi mami dice que los pájaros marrones (Andarríos) vienen para traernos la felicidad".

El ave se fue des lizándose suavemente por la playa. "Hasta luego felicidad", murmuré interiormente, "hola dolor", me dije y me volteé y seguí caminando. Estaba deprimida, mi vida estaba completamente fuera de control... Pero ella no se rendiría...

-"¿Cómo se llama?", me dijo.

-"Ruth", le respondí. "Me llamo Ruth Peterson".

-"Yo soy Wendy... y tengo seis años".

-"Hola Wendy", le dije.

Y con su risa de niña me dijo "¡qué graciosa es!". En lugar de seguir triste, también me sonreí y seguí caminando... Su risita musical me acompañó.

-"Venga otra vez Sra. P.", me dijo, "y tendremos otro día feliz".

Los siguientes días, son otra historia: un grupo de revoltosos Niños Exploradores, reuniones de la Asociación de Padres de Familia, mi madre enferma... El sol brillaba una mañana, en que decidí sacar mis manos del agua sucia de los platos... -"Necesito un pájaro marrón", me dije a mí misma, y cogí un saco.
El bálsamo siempre cambiante de las olas del mar me esperaba. Caminé a trancazos, a pesar de la brisa fría, tratando de recapturar la serenidad que tanto necesitaba... Había olvidado a la niña, y me sobresalté cuando ella apareció.

- "Hola, Sra. P.", me dijo. "¿Quiere jugar?"

- ¿Qué tienes en mente?, le pregunté, con un tono de enojo.

- "No lo sé, Ud. diga qué".

- ¿Qué tal unas "charadas"?, le pregunté sarcásticamente.

Su cantarina risa regresó otra vez, diciéndome: "¡No sé qué es eso!"

-"Entonces, sólo caminemos", le dije. Mirándola me di cuenta de la delicada palidez de su rostro. -¿Dónde vives?, le dije.

- "Por allá", dijo, y señaló hacia una fila de cabañas de verano, algo extraño para ser invierno.

- "¿A qué escuela vas?"

- "No voy a la escuela. Mi mami dice que estamos de vacaciones".

Y siguió con su conversación de niña mientras nos paseábamos por la playa, pero mi cabeza estaba en otro sitio. Cuando me iba a casa, Wendy dijo que había sido un lindo día. Sintiéndome sorprendentemente mejor, le sonreí coincidiendo con ella. Tres semanas después, corrí a mi playa casi presa de un estado de pánico. Ni siquiera estaba de humor para saludar a Wendy. Creí ver a su madre en el portal de su cabaña, y me sentí casi pidiéndole que mantuviera a su hija ahí.

- "Mira, si no te importa", le dije rápidamente cuando Wendy se cruzó conmigo, "hoy preferiría estar sola".

Se le veía extrañamente pálida y con mucha dificultad para respirar.

- ¿Por qué?, preguntó.

Me volteé y le grité - "¡Porque mi madre ha muerto!", y pensé "Dios mío, ¿qué hago diciéndole esto a una niña?"

- "Oh", dijo ella bajito, "entonces hoy no es un buen día".

- "¡Así es, ni ayer ni antesdeayer ni .... oooooh, vete de aquí!"

- "¿Dolió?"

- ¿Qué dolió?, dije exasperada con ella y conmigo, "¿cuando ella murió?", "¡por supuesto que dolió!", le contesté toscamente, sin entender bien, y me encerré en mí misma.

Me fui rápidamente. Un mes después o algo así, cuando fui otra vez a la playa, ella no estaba ahí... Me sentí culpable, avergonzada y me dije a mí misma que la extrañaba, así que después de mi caminata, fui a su cabaña, y toqué a la puerta. Me abrió la puerta una joven mujer, de cabellos color miel y rostro desencajado.

-"Hola", le dije, -"Me llamo Ruth Peterson. Hoy no vi a su niña y me preguntaba dónde estaría".

- "Ah, sí, Sra. Peterson, pase, por favor". "Wendy hablaba mucho de Ud. Siento mucho haberla dejado que la molestara tanto. Acepte mis disculpas, si es que ella la molestó mucho".

- "No, no, por favor, ella es una niña encantadora", le dije, dándome cuenta de que en realidad era eso lo que quería decir, "¿Dónde está?"

- "Wendy .... murió la semana pasada, Señora Peterson. Tenía leucemia. Tal vez no se lo dijo".

Muda del asombro, busqué a tientas una silla, a la vez que trataba de recuperar la respiración.

- "Ella amaba esta playa, así que cuando pidió que viniéramos, no pudimos decirle que no. Parecía estar mucho mejor aquí y tenía mucho de lo que ella llamaba ... sus días felices. Pero las últimas semanas, se fue rápidamente...", dijo su madre, quebrándosele la voz. "Dejó algo para Ud ... si tan sólo pudiera encontrarlo. ¿Podría esperar un momento mientras lo busco?"

Hice un gesto estúpido de aceptación, mientras mi mente buscaba algo, cualquier cosa, algo que pudiera decirle a esta amable jovencita...

Me extendió un sobre garabateado con las letras "Sra. P" en negrita y con caligrafía infantil. Dentro de él, había un dibujo a crayolas: una playa amarilla, un mar azul, y un pájaro marrón. Debajo de todo eso, se leía cuidadosamente escrito:

"UN PÁJARO MARRÓN PARA DARLE FELICIDAD"
La cara se me llenó de lágrimas, y mi corazón que prácticamente había olvidado amar, comenzó a abrirse. Tomé a la mami de Wendy en mis brazos ... "cuánto lo siento, cuánto lo siento, cuánto lo siento", dije una y otra vez, y lloramos a mares las dos juntas.

El precioso dibujito ahora está enmarcado y cuelga en mi estudio. Seis palabras, una por cada año de su vida ... seis palabras que me hablan de armonía, coraje y amor incondicional. Un regalo de una niña de ojos color mar azul y cabellos color arena, una niña que me enseñó y me dio un regalo de amor.

26 de julio de 2008

Soltar no es...

Soltar no es mostrarse indiferente, sino admitir que no podemos actuar en el lugar del otro.
Soltar no es cortar los vínculos, sino tomar conciencia de que no podemos controlar a nadie.
Soltar no es ser pasivo, sino aprender las lecciones que los acontecimientos presentan.
Soltar no es reconocer nuestra impotencia, sino saber que el resultado final está en otras manos.
Soltar no es condenar ni querer cambiar a otro, sino dar lo mejor de nosotros mismos.
Soltar no es cuidar abnegadamente a los otros, sino comprometerse con ellos.
Soltar no es asistir, sino dar coraje.Soltar no es juzgar, sino otorgar a otro el derecho de ser humano.
Soltar no es ocuparse de todo lo que sucede, sino dejar que cada uno se haga cargo de su propio destino.
Soltar no es rechazar sino aceptar.
Soltar no es reprochar, sermonear o retar, sino descubrir las propias debilidades y deshacerse de ellas.
Soltar no es querer adaptar las cosas a los propios deseos, sino tomar el día como se presenta y apreciarlo.
Soltar no es corregir o criticar al otro, sino convertirse en lo que uno profundamente es.
Soltar no es añorar el pasado, sino crecer en el presente para el futuro.

Soltar es TEMER MENOS y AMAR MÁS
Desconosco el autor

25 de julio de 2008

Aprendí a vivir a pesar de las espinas

Qué cómo aprendí a vivir y cuándo aprendí a querer?…
¿Qué cómo aprendí a sufrir?….
¿Cuándo?… ¿cómo?… no lo sé.

Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio. Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza, la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza. La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida. Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida. Es así, que aprendí a vivir.
Por todo ello… aprende a vivir sin espinas ¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!
El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya, están enterrados en el Tiempo. Y no puedes cambiar ya nada en ellos.

¿Te han quedado espinas? ¡No las traigas arrastrando! Porque seguirán pinchándote cada día hasta no dejarte vivir. Hay espinas que puedes sacudirte echándoselas en las manos a Dios. Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras. Pero hay heridas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.

¡Pues, olvídate de que existen!
¡Quita el cristal de aumento que pones encima de tus desdichas! Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!
De cada espina que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas hemos podido tener la capacidad de tener experiencia, y luego mas adelante poder tomar mejores disiciones…
Te comparto mi sentir con mucho amor, deseando que esas espinas no se queden ahi, sino que asi como se han enterrado podamos sacarlas de nuestro corazón para siempre…
Recibe un fuerte abrazo, que DTB hoy y siempre

nbas

24 de julio de 2008

El emperador y su hija

Hubo una vez un emperador que convoco a todos los solteros del reino pues era tiempo de buscar pareja a su hija. Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo:
"Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta mas bella ganara la mano de mi hija, y por lo consiguiente el reino".
Así se hizo, pero había un joven que planto su semilla pero no germinaba, mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germino, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí. Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfilo al ultimo hacia el palacio con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla, en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.
Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamo de entre todos al joven que llevo su maceta vacía, atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces:
"Este es el nuevo heredero del trono y se casara con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".
"LA HONESTIDAD, SERÁ POR SIEMPRE UNA VIRTUD"
De la red, desconosco el autor

20 de julio de 2008

El Diamante

Érase una vez, hace mucho tiempo, un Rey que vivía en Irlanda.
En aquellos tiempos, Irlanda estaba dividida en muchos reinos pequeños, y el reino de aquel Rey era uno más entre esos muchos. Tanto el Rey como el reino no eran conocidos, y nadie les prestaba mucha atención. Pero un día, el Rey heredó un gran diamante de belleza incomparable de un familiar que había muerto. Era el mayor diamante jamás conocido. Dejaba boquiabiertos a todos los que tenían la suerte de contemplarlo.
Los demás Reyes empezaron a fijarse en este Rey porque, si poseía un diamante como aquél, tenía que ser algo fuera de lo común. El Rey tenía la joya expuesta en una urna de cristal para que todos los que quisieran, pudieran acercarse a admirarla. Naturalmente, unos guardianes bien armados mantenían aquel diamante único bajo una constante vigilancia. Tanto el Rey como el reino prosperaban, y el Rey atribuía al diamante su buena fortuna.
Un día, uno de los guardias, nervioso, solicitó permiso para ver al Rey. El guardián temblaba como una hoja. Le dio al Rey una terrible noticia: había aparecido un defecto en el diamante. Se trataba de una grieta, aparecida justamente en la mitad de la joya.
El Rey se sintió horrorizado y se acercó corriendo hasta el lugar donde estaba instalada la urna de cristal para comprobar por sí mismo el deterioro de la joya. Era verdad¡ El diamante había sufrido una fisura en sus entrañas, defecto perfectamente visible hasta en el exterior de la joya. Decidió convocar a todos los joyeros del reino para pedir su opinión y consejo, pero sólo le dieron malas noticias. Le aseguraron que el defecto de la joya era tan profundo que si intentaban subsanarlo, lo único que conseguirían sería que aquella maravilla perdiera todo su valor, y que si se arriesgaban a partirla por la mitad para conseguir dos piedras preciosas, la joya podría con toda probabilidad, partirse en millones de fragmentos.
Mientras el Rey meditaba profundamente sobre esas dos únicas tristes opciones que se le ofrecían, un joyero, ya anciano, que había sido el último en llegar, se le acercó y le dijo:
- Si me da una semana para trabajar en la joya, es posible que pueda repararla.
Al principio, el Rey no dio crédito alguno a sus palabras, porque los demás joyeros estaban totalmente seguros de la imposibilidad de arreglarla. Finalmente el Rey cedió, pero con una condición: la joya no debía salir del palacio real. Al anciano joyero le pareció bien el deseo del Rey. Aquél era un buen sitio para trabajar, y aceptó también que unos guardianes vigilaran su trabajo desde el exterior de la puerta del improvisado taller, mientras él estuviese trabajando en la joya.
Aún costándole mucho, al no tener otra opción, el Rey dio por buena la oferta del anciano joyero. A diario, él y los guardianes se paseaban nerviosos ante la puerta de aquella habitación. Oían los ruidos de las herramientas que trabajaban la piedra con golpes y frotamientos muy suaves. Se preguntaban qué estaría haciendo y qué es lo que pasaría si el anciano los engañaba. Al cabo de la semana convenida, el anciano salió de la habitación. El Rey y los guardianes se precipitaron al interior de la misma para ver el trabajo del misterioso joyero.
Al Rey se le saltaron las lágrimas de la alegría. ¡Su joya se había convertido en algo incomparablemente más hermoso y valioso que antes! El anciano había grabado en el diamante una rosa perfecta, y la grieta que antes dividía la joya por la mitad, se había convertido en el tallo de la rosa!
Así es como Dios nos cura. Trabaja nuestro mayor defecto y lo convierte en algo hermoso!
No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.
No olvides jamás: Dios llena los corazones, no los bolsillos.
Pon amor en las cosas que haces y las cosas tendrán sentido.
Retírales el amor y se tornaran vacías.

El pequeño Cobito

Existe en Puerto Rico un cangrejito que vive dentro de unos caracoles prestados, que le llamamos "cobitos".
Una vez hubo un "cobito" llamado Avarito. Él era un cobito pequeño que vivía en una comunidad de cobitos a orillas del mar Atlántico. Avarito tenía una voz muy hermosa y a los demás cobitos les gustaba oirle cantar y hablar, pues desde su nacimiento era muy elocuente.

A medida que pasaba el tiempo, Avarito comenzó a notar que había unos cobitos con caracoles más grandes que el suyo y empezó a desear en su corazón llegar a ser más grande que todos ellos. Los demás cobitos le decían, "¡Qué talentoso eres Avarito! ¡Canta, canta!". Así que Avarito les cantaba y les narraba historias muy interesantes. Mientras hacía esto, comenzó a crecer y a crecer, y pronto su caracol era muy pequeño para su cuerpo.

Un día Avarito salió de su cuevita y encontró otro cobito muy lindo en el camino, y sin que nadie lo viera, atacó a su compañero y le quitó su caracol, que era más grande que el suyo propio. Cuando regresó al pueblo, les dijo a los demás que desde ese momento en adelante debían dirigirse a él diciéndole "Mister Avarito" y que si querían oirle cantar, debían traerle al menos la comida. Así pasó el tiempo y "Mister Avarito" cambiaba su caracol constantemente y exigía más y más. Los demás cobitos le obedecían, porque creían que él era un enviado del Reino de los Cobitos.

El Gran Avaro, como luego se hizo llamar, tenía el caracol más hermoso y brilloso del pueblo y parecía que no le faltaba nada; pero por dentro era horrible y tenía unas patas grandes y filosas.
Sus historias siempre trataban de sí, de cómo cada cobito merecía un lugar más amplio y que un día vendrían los del reino mayor a llevarse a esos "privilegiados" cobitos.

Finalmente, un día, mientras El Gran Avaro cantaba, llegó un Hombre a buscar cobitos para llevarlos a un acuario muy hermoso, pero no se quiso llevar a El Gran Avaro. Escogió los cobitos pequeños que trabajaban en el pueblo, los que sanaban a aquellos que sufrían. Cuando El Gran Avaro se enteró de esto, comenzó a gritar y a dar voces diciendo: " ¡Oye, tienes que llevarme a mí! ¡Yo soy el cobito más hermoso, yo he hecho todo esto; sin mí, este pueblo no es nada!".

Pero, pobre Avarito, se había olvidado que todos eran cobitos iguales a él y que los escogidos no eran los que más títulos tuvieran, sino los que permanecían humildes y fieles. Avarito desesperado intentó una vez más un viejo truco que siempre le había funcionado, y dijo al hombre:
¡Te doy lo que tú quieras, pero por favor llévame!
A lo cual el hombre respondió:
Lo siento Avarito, si fueras pequeño y sencillo, te llevaría, pero eres muy grande y orgulloso, y a donde yo los llevo sólo hay uno grande, y soy Yo...

"Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe". Jn. 3:30
De la red, desconosco el autor

15 de julio de 2008

El perdón

Qué fácil es hablar del perdón, pero que difícil es darlo.


Algunos han dicho que es un don el saber que estamos equivocados y que podemos ser perdonados; pero ¿qué pasa con los que se equivocan y nos hacen daño?


Algunas veces deseamos castigar a dicha persona, pero quienes salen más castigados somos nosotros mismos y para liberarnos es necesario renunciar a esos sentimientos dolorosos que no son nuestros, sino que son de quien nos hizo daño, y hay que dejarlos ir.


Cuándo sucede esto, me pregunto, ¿qué hubiera yo hecho en lugar de la otra persona que me hizo daño, si yo hubiera estado en la misma situación y circunstancias?


Casi siempre concluyo que en ese momento, lo que hizo esa persona fue su mejor opción para él, aunque no para mí, y lo que la otra persona hizo fue sólo protegerse, no fue su intención hacerme daño. ¿Acaso no hice sentir yo alguna vez a otra persona de la misma manera?


¿Estaré pensando que mis sentimientos valen más que los de la otra persona? Y de ahí viene la siguiente reflexión:


Me siento herida, pero eso no significa que la otra persona sea mala o en verdad quiera hacerme daño. Simplemente la otra persona no conoce toda mi vida ni mi pasado, igual que yo no conozco el suyo y no sabe lo que traigo guardado en mi historia personal.


El perdón no se pide, se da… Y la razón más importante para darlo es que me libero de una gran carga.


¿Qué prefieres? ¿Ser feliz o tener la razón?



Desconosco el autor


Los Hijos

Hay un período en el que los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos; es que ellos crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes.
Crecen sin pedir permiso a la vida, con una estridencia alegre y a veces, con alardeada arrogancia.

Pero NO crecen todos los días; crecen de repente.
Un día, se sientan cerca de ti, y con increíble naturalidad, te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura, hasta ayer en pañales y pasitos temblorosos e inseguros, creció. ¿Cuándo creció que no lo percibiste?…
¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, los juegos en la arena, los cumpleaños con payasos?
Crecieron en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.
Ahora estas ahí, en la puerta de la disco, esperando ansioso, no sólo que no crezca, sino que aparezca…

Allí están muchos padres al volante, esperando que salgan zumbando sobre patines, con sus pelos largos y sueltos.
Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas; en las esquinas, con el uniforme de su generación y sus incómodas mochilas en la espalda.
Hay un período en que los padres vamos quedando huérfanos de hijos; ya no los buscamos en las puertas de las discotecas y los cines.
Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación…
Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.
Algunos, deberíamos haber ido más junto a su cama, a la noche, para oír su alma respirando, conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia; y cuando fueron adolescentes, a los cubrecamas de aquellas piezas cubiertas de calcomanías, posters, agendas coloridas y discos ensordecedores.
Pero, crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto.

Al principio nos acompañaban al campo, a la playa, a piscinas y reuniones de conocidos. Navidad y Pascuas compartidas.
Y había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de chiclets y la música de moda.
Después llegó el tiempo en que viajar con los padres se transformó en esfuerzo y sufrimiento: no podían dejar a sus amigos y a sus primeros amores.
Y quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre habíamos deseado…

Y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, algunos, en silencio, y esperamos que elijan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.
En cualquier momento nos darán nietos. El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos; por eso los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño.
Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.

Por eso es necesario hacer algunas cosas adicionales, antes de que nuestros hijos crezcan.
Así es: las personas sólo aprendemos a ser hijos, después de ser padres y sólo aprendemos a ser padres, después de ser abuelos…
En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir, después de que la vida se nos pasó………..

14 de julio de 2008

No abandones las ansias

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer, que las palabras y la poesía si pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia esta intacta, somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima.
Nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, vive.
La poderosa obra continua, tu puedes aportar una estrofa.
Escribe tu obra. No dejes nunca de soñar, porque solo soñando puede ser libre el hombre…

Valora la belleza de las cosas simples.
Vive la vida sin mediocridad.
Disfruta del pánico que te provoca, tener la vida por delante.
Piensa que en ti esta el futuro.
Encárala sin miedo y con orgullo.
Aduéñate de tu mente.
Cultívalo con pensamientos y sentimientos positivos.

ANIMATE!!
No permitas que te pase a ti la vida sin que tu la vivas.
Disfrutala sanamente.
Desconosco el autor

8 de julio de 2008

Lo bello de una amistad especial

Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial y para siempre: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reir sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas. Ese alguien que te convence de que hay una puerta lista para que tú la abras. Esa es una amistad especial y eterna.

Cuando estás triste y el mundo parece oscuro y vacío, esa amistad eterna levanta tu ánimo y hace que ese mundo oscuro y vacío de repente parezca brillante y pleno. Tu amistad eterna te ayuda en los momentos difíciles, tristes, y de gran confusión.
Si te alejas, tu amistad eterna te sigue. Si pierdes el camino, tu amistad eterna te guía y te alegra. Tu amistad eterna te lleva de la mano y te dice que todo va a salir bien. Si tú encuentras tal amistad te sientes feliz y lleno de gozo porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida, ya que una amistad eterna no tiene fin.
NBAS

Reconocer nuestra propia canción

Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.
"En esta tribu de Africa hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción".

"La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad.
Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad dehacer nada que pudiera dañar a otros "Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sentís culpable y tu propósito cuando estás confundido.
"No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla en mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado"

Tolba Phanem
 

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