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4 de julio de 2012

La oruga y el sueño

Hace mucho tiempo una pequeña oruga caminaba en dirección al sol. En su camino se encontró a un Chapulín:
 
-Hacia dónde te diriges?, le pregunto el chapulín a la oruga
 
Sin detenerse, la oruga contestó:
 
-Tuve un sueño muy hermoso anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me encanto lo que vi en ese sueño y e decidido hacerlo realidad.
 
Sorprendido, el chapulín dijo, mientras su amigo se alejaba:
 
-¡Debes haber perdido el sentido !, Cómo una simple oruga como tu, va a llegar hasta aquel lugar tan alto?... Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.
 
Pero la oruga ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
 
La oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.
 
Del mismo modo, el escorpión, el sapo, la araña y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir de su sueño.
 
-¡No lo lograrás jamás! – le dijeron -, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir caminando.
 
Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar, para descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde dormir.
 
-Estaré mejor, fue lo último que dijo , se encerró en su crisálida y guardo silencio.
 
Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo.
 
Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió, por querer realizar un sueño irrealizable.
 
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en un símbolo de advertencia para los atrevidos que en un futuro quisieran alcanzar sueños imposibles.
 
De pronto todos quedaron atónitos.
 
Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.
 
Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas de diferentes colores, frente a ellos tenían a una hermosa mariposa, lista para terminar volando lo que alguna ves había empezado caminando.
 
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría:
 
Se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había casi muerto y por el que había vuelto a vivir.
 
Una hermosa historia que nos enseña que todo es posible, solo que a veces debemos transformar nuestra forma de actuar (nuestro carácter), para de esa forma alcanzar con alas lo que con los pies no podemos.
nbas

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