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28 de junio de 2012

Carta para...

Ojalá algún día pudiera recordar mi primer día en este mundo, mi primer llanto, mi primer respiro, mi primer latido, mi primer suspiro, la primera vez que una luz me obligó a cerrar los ojos seguido del mismo instante en la que los había abierto, la primera vez que escuché a alguien... ¿Quién sería?, ¿Qué diría... y hasta lo que abré pensado y opinado de ello con mis primeras horas de vida... pero no sé.
 
Como me gustaría recordar la primera vez que sentí muy cerca el seno de mi madre, saber quién fue el primer ser que me dió un beso..., de seguro fue ella..., pero aun no recuerdo nada, me gustaría saber quién fue la tercera persona que me dijo: “te amo”, pero no puedo, y así se que todo eso paso, eran esas las primeras razones para decirte "gracias" y sin embargo no lo hice; luego pasaron, meses y hasta años y vagos recuerdos llegan a mi mente...
 
Mi primer beso que de seguro no fue el primero, la primera vez que sentí miedo pero podría asegurar que tampoco fue la primera, la segunda vez que lloré que desde luego no fue la segunda, en fin no recuerdo "mis primeras veces" pero ya desde ese momento sabía que no iban a ser las últimas...
 
... Y siguen pasando los años y recuerdo mi primera rabia, mi primer destello de amor, mi primera ilusión, mi primera desilusión, y siguen llegando mis supuestas "primeras veces", sería esto acaso mi Génesis, o quizás sea solo una continuación o un punto y seguido en mi existencia en este espacio, puede ser, todo en esta vida se vale, sobre todo en la mía que aprendí a sobrellevar “todo lo que se vale”.
 
Seguí creciendo en el recuerdo, porque no he conocido él primer ser que se haya sorprendido a si mismo creciendo (o al menos en esta vida), pero acuérdate en esta vida se vale todo.
 
Llego entonces a cuando nací por tercera vez y fue allí cuando si recuerdo todo, el doctor fue alguien llamado Oportunidad que era un poco mas cortes que el de mi segundo nacimiento, y también llore mas, mucho mas que aquel entonces en la cual creía haber nacido, no hubo necesidad de abrir los ojos fue esa la razón por la cual volví a nacer, y aun recuerdo que el doctor Oportunidad no me dejo cerrarlos cuando la luz encandilaba mucho mas que mi segundo nacimiento, y por supuesto recuerdo el primer ser que me beso, fue la primera razón de mis oídos de escuchar un “te amo”, lo que dijo, pero esta vez no pude opinar nada, creo que en mi segundo nacimiento si lo hice, el se llamaba Jesús, nadie en mis dos últimas vidas me había impresionado tanto, pero “¡lastima!” me dije, mas que como un consuelo que como una ironía.
 
Me dijo:
 
“...No hay que enseñarte nada que no sepas, tan solo tienes que encontrarlo, todo lo que yo hago es perfecto en el espacio donde esta, si no hubieras servido en este espacio sencillamente no estuvieras aquí...”.
 
Esto me llenó aunque no me convenció, y volví a decir “¡lastima!”, esta vez si con mucha ironía.
 
Comencé a crecer, y así descubrí que no era como mí segunda vida, que crecías hasta que una determinada edad te dice ¡hasta aquí!, y siendo todavía más cruel cuando crees que ya estas apta y no es así, allá lo superficial te decías que subías para luego bajar, y aquí su ausencia gritaba recordándote que en esta vida creces y creces hasta que tu misma digas ¡ya!.
 
Es por eso maestro que te escribo esta carta, para pasarte antiguas facturas de gracias que no se porque idiota razón se quedan guardadas en las gavetas de nuestra vida cotidiana.
 
Gracias por tantos momentos difíciles que solo tu y yo conocemos, gracias por esos días que uno tras otro van rompiendo su “record” de paz y felicidad, gracias por esos ideales que sembraste en mi, gracias por esas lágrimas que derrame en cada uno de los espacios que un día respiré, gracias por tantas cosas que en mi segunda vida hubiera llamado “casualidad” y que en ésta forman parte de mi día a día, gracias por tanta gente que me trato de hacer daño, que de seguro que sin sus zancadillas no hubiera podido estar en esta tercera vida escribiendo esta carta.
 
Ojalá que el cartero seas tú, si tú, el que esta leyendo esta carta, de verdad te lo agradecería.
 
Gracias maestro, Te amo...
 
D/A

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