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31 de marzo de 2012

El mundo cambiará, si tú cambias

A pesar de que no conozco a todos los millones de personas que hay en todo el planeta, creo que el ser humano es igual en todas partes, sólo cambian las costumbres, las raíces, el lugar, el idioma, y poco más.

A todos nos hace vibrar el amor, la felicidad, y nos enfurecen las mismas cosas, como son las injusticias; es algo que nos pone en pie de guerra, y somos capaces de salir a la calle, en manifestación, como solidaridad y apoyo de esa causa, aunque haya pasado a miles de kilómetros.

Es algo digno de admirar en el ser humano, el poder de convocatoria que tienen al acercarse al que sufre, todos unidos en un mismo grito, es algo que me estremece y me llega al alma, sobre todo cuando se dejan atrás lo muros que colocamos de un lugar a otro, sitios que en realidad está en el mismo mundo que tu transitas, y que curiosamente lo de pertenecer a un bando o a otro lo hemos creado nosotros, no creo que Dios cuando creó el mundo, pensara en frontera, murallas y espacios limítrofes que separen a unas personas de otras.

En cierta ocasión escuche una frase que decía:

“El mundo cambiará...Si tu cambias”

Aquello me dejó pensando, en la profundidad de la frase, porque claro cuando la lees a simple vista te cuestiona el echo de que tu cambio influya en el mundo, luego la vuelves a leer con profundidad, y te das cuenta de que está hecha para todos en general, y en particular para ti que la lees, ya que si tú cambias, cambia tu alrededor, que es parte de ese mundo.

Es decir, si todos en general, en todo el planeta, nos propusiéramos como meta diaria, ser nosotros mismos, descubrir quiénes somos en realidad, a dónde queremos ir, porque actuamos de una forma u otra en diferentes circunstancias, repasar nuestra historia personal, comprenderla, aceptarla y perdonar aquello que nos dejó trabados en una época determinada, saber y comprender qué me separa o acerca a los demás, cuáles son mis creencias y donde esta puesta mi fe y que espero de la vida.

Si ese propósito lo convirtiéramos en un compromiso de vida diario y para siempre, desde luego la frase cobraría sentido, un sentido real, firme y presente día a día.

Es seguro que nuestra realidad seria otra, nuestro mundo seria distinto.

Parece una ilusión, pero afortunadamente en el mundo existen personas preocupadas por este cambio personal, que seguro influye en su ambiente positivamente, y quizás contagie a los que tiene alrededor, por el simple hecho de cuestionarse cuando ven a estas personas, actuar de forma diferente en la vida.

En una ocasión participé en una de esas manifestaciones; también quise sentirme solidaria por el hecho en cuestión hacia esas personas que sufrían, aunque estuvieran a miles de kilómetros de mi casa.

Precisamente, cuando llegue a mi casa, me quede pensativa en este hecho, en el motivo de las manifestaciones, y como casi todo en la vida, lo interioricé, cuestionándome algunas cosas.

Me pregunté qué sentido tenía el hecho de ser solidario con alguien que no me conoce, si después me llevo mal con los que tengo alrededor.

¿Eso me hace ser mejor persona?

¿Cómo puedo ser solidario con alguien que no me conoce, y con los que tengo alrededor no intento comprenderles, aceptarles como son, o perdonarles?

Aquella manifestación, no solo sirvió para solidarizarme con los demás, sino que también hizo que me diera cuenta, que en ocasiones criticamos acciones de los demás, cuando nosotros también estamos siendo insolidarios con las personas que viven a nuestro alrededor diariamente, y que si empezamos nuestra solidaridad en casa, es seguro que el mundo realmente, llegará a cambiar.

A veces hablamos del mundo y lo mal que está, como si no estuviéramos en él, y lo cierto es que el mundo lo componemos todos y cada uno de nosotros, y si nos fijamos en una montaña, para ser tan grande tuvo que irse formando granito a granito.

Igual podemos hacer nosotros, cuando empiezas a cambiar tú; cambia la percepción que tienes de la vida y de los que te rodean, y somos como los árboles, que estén donde estén, transmiten oxigeno al mundo, nosotros cuando cambiamos nos parecemos a los arbolitos, le damos al mundo un poquito más de oxigeno, y el oxigeno sabemos todos que es vida, y si hay vida, habrá felicidad...

nbas

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