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31 de diciembre de 2011

Feliz año 2012

feliz año 2012

Feliz año nuevo mis queridos amig@s

Que Dios nos dé
Para cada tormenta, un arco iris
Para cada lágrima, una sonrisa
Para cada acto de ternura, una promesa...

Y una bendición en cada momento difícil.
Que siempre tengamos un amigo fiel
para compartir nuestros problemas.
Y que cada oración siempre sea escuchada y respondida.

¡Feliz año 2012 mis queridos amiguitos!

Uvas de nochevieja

Las uvas se desgranan
con el reloj del tiempo,
muere un año en nostalgia
y nace un año nuevo.

Se mantiene la cepa
productora del fruto,
aferrada a la tierra,
integrada en el mundo.

Renacerán mañana
las uvas del principio,
y se espera con ansia
que sean dulce vino.

Si el brote del futuro
es acerbo dolor,
en nuestro ser profundo
está el amor de Dios.

Y si llega la hora
de arrancar la raíz,
será la hora dichosa
del próximo festín.

Las uvas de la gloria,
en la feliz estancia,
en el alma retoñan
la alegría esperada.

Javi

El bebé de año nuevo

La idea de utilizar un recién nacido para simbolizar el comienzo de un nuevo ciclo surgió en la antigua Grecia alrededor del año 600 a.C. En las fiestas dionisiacas, era costumbre hacer desfilar, como homenaje a Dionisos, dios del vino y de las francachelas, un bebé en un cesto de juncos, que representaba el renacimiento anual de ese dios como espíritu de la fertilidad. En Egipto se efectuaba una ceremonia similar representada en la tapa de un sarcófago que hoy se encuentra en un museo británico. Dos hombres, uno de ellos viejo y con barba y el otro en el apogeo de su juventud, aparecen en él portadores de un bebé en un cesto de mimbre.


Tan corriente era el símbolo del bebé del Año Nuevo en tiempos de los griegos, egipcios y romanos, que la primitiva Iglesia católica, tras no poca resistencia, permitió finalmente a sus miembros la utilización en celebraciones, con tal de que quienes participaban en ellas admitieran que el bebé no era un símbolo pagano, sino una efigie del Niño Jesús. Nuestra moderna imagen de un bebé en pañales y con el número del año en el pecho se originó en Alemania, en el siglo XIV, y apareció sucesivamente en ilustraciones y en canciones de cada época.

Me lo envió Isita y se los comparto

Gracias y salud año viejo

Amig@s querid@s:
Pongamos su ropa de cama al año 2011, el cual se prepara para dormir eternamente su sueño milenario, y pasar a ocupar ese espacio que no quedará vacío en la eternidad, como nada queda vacío en el tiempo inmerso en todos los tiempos a través de los recuerdos.

Se acerca el nuevo año amig@s, digamos: ¡Salud!, por el 2011, que nos deja tantas cosas en las alforjas de nuestro corazón, tantos tropiezos de enseñanzas en el alma, que acabaron por convertirse en elementos tan útiles para madurar, para crecer, para progresar y para decir:

¡Gracias a Dios porque nací y estoy viv@!

A lo lejos escuchamos el eco glorioso de los recuerdos y ruedan una a una nuevamente nuestras lágrimas… ¡Cuánto nos duele lo vivido!

Pero también es grato reconocer que gracias al dolor aprendimos a exigir, a tocar puertas, a abrir caminos a nuestro entendimiento, aprendimos a tomar las cosas como realmente son, sin mezclar sentimientos que son los que nos duelen: Apegos, deseos insatisfechos, amores incomprendidos, un proyecto de vida inconcluso, un final inesperado, la ruptura abrupta de una relación, la renuncia a un gran amor por amor, los retos que nos amenazaron, las trabas, los esfuerzos y super-esfuerzos constantes y repetidos para lograr las metas que se alcanzaron sólo con honra y trabajo, etc.

¡Tantas cosas que pasaron en el trayecto un solo año que cambió el curso de toda una vida!

Hoy que está a punto de terminar el año 2011, much@s dejaremos definitivamente y para siempre, de estar suspendid@s entre el cielo y el infierno del ayer, porque en este año hermoso que se nos va, hemos conocido tod@s en nuestra casita virtual, del Club de Amigos Católicosla majestuosa misericordia de Dios, al ser invitad@s a su gran fiesta universal. Y con el derecho que nos confiere a no ser aún destronad@s del dominio de la vida, expresaremos en coro tod@s junt@s y tomad@s de las manos, que:

“No se llega a ser verdader@, ni una gran persona en este mundo, si no se posee el valor y el coraje de ignorar las cosas inútiles de esta vida”.

Llegó la hora tan esperada amig@s mí@s, llegó el momento de excelsas beldades, aquellas que en nuestros sueños tomaron forma con infinita fe y voluntad este año que se va, llenándonos de esperanzas majestuosas, para plasmar coloso en la tierra… ¡FISICAMENTE AL AMOR!

Diamantinas brotarán de nuestra piel, al conjuro mágico de un nuevo amanecer y de nuestro corazón, poderosos rayos de luz, de nuevas fuerzas y nuevos sueños, con bríos, risas, alegrías, anhelos y esperanzas.

Musgo verde cubrirá nuestros pies descalzos, hierba fresca del campo de nuestra razón, florecitas silvestres flotarán serenas sobre el mar de nuestros pensamientos, heno perfumado crecerá misterioso al contacto de nuestro canto y un estruendo de algarabías surgirá de nuestro corazón. O tal vez el susurro de un suspiro solitario, adonis, guerrero, sencillo y protector, que espera en silencio la llegada de un nuevo día o de un nuevo amor que se acerque despacio a nosotr@s, cual pálida sombra, para no herirnos con la luz de su mirada.

Pensando en todo ésto, me pregunto amig@s del alma: ¿De dónde vendrán los ángeles, los arcángeles, serafines, querubines, potestades y principados?, -no lo sé- seguramente debe ser de un lugar muy especial, sumergido quizá en las profundidades de un océano glorioso en el cielo, -o quizá- de la verde y virgen espesura de la selva amazónica del mismo cosmos infinito de una sonrisa, donde pájaros de albo plumaje, cantan coros celestiales en loor del Todopoderoso, porque “ÉL NOS HIZO SER AMOR!

Pero hasta allí, hasta ése lugar de inmaculados e insondables misterios de nuestro corazón, viajará el alma, sobre las alas de nuestros pensamientos, este último día del año 2011, para traer a la tierra el CORAZÓN DE DIOS con y en la palabra escrita.

Me sigo cuestionando: ¿Es allí donde moran los seres celestiales, el lugar exacto desde dónde Dios escribe su palabra para tod@s nosotr@s con tanto amor?

Si es así, ¡Entonces habremos tocado el cielo con nuestras manos! y nuestro último día del año seguirá siendo un día especial por siempre, y en nuestra alma aumentará el regocijo, una fiesta íntima cada día, por haber sido atraíd@s por la secreta gravedad del amor más sutil y más elevado del mundo, ese campo magnético que separa la realidad de la imaginación… ¡UN VERDADERO TEMPLO EN EL CORAZÓN!

Digamos salud, y despidamos a este año viejito amig@s querid@s, con un gran aplauso, y una sonrisa rellenadita de mucho amor.

nbas

Feliz año nuevo 2012

Un nuevo año se inicia para todos, y con el nuevas expectativas, nuevos proyectos, nuevas ilusiones y nuevos deseos de que este año sea mejor del que acaba de concluir.

Con todo, pienso que debemos dar gracias a Dios por todo lo que nos dio y nos dejó este año 2011, un sin número de vivencias y experiencias que han marcado nuestra vida y que por encima de todo nos han enseñado a vivir.

Después de evaluar lo positivo y lo negativo de este año que ha terminado, resulta oportuno el que nos demos el espacio para reflexionar en torno a todo lo que hemos hecho o hemos dejado de hacer, recordemos que hemos recibido la vida para hacerla fructificar, y esto sólo lo lograremos teniendo a Dios muy junto a nosotros.

Que en esta navidad, hayamos podido, con la gracia de Dios, nacer a una nueva vida junto a Jesús, que el amor de Dios, tan limpio y puro, nos haya cambiado ese nuestro corazón duro, por un corazón más sensible y atento a todo lo que acontece a nuestro alrededor.

Que esta navidad que durante todo el año la esperamos, no se evapore en un cúmulo de regalos materiales, sino que, todo lo contrario, nos permita darnos cuenta que sin Jesús no hay navidad, sin oración, sin vida sacramental, sin apostolado, se pierde el sentido y el valor de la verdadera y autentica navidad.

Que esta y todas las navidades nos demos la oportunidad de buscar a Dios en lo más profundo de nuestro corazón, y que al encontrarle sepamos dejarnos ganar por la ternura y el amor de un Dios que siempre termina dejándose ganar por el inmenso amor que nos tiene a cada uno de nosotros.

¡Feliz año 2012!, que Dios padre bueno nos siga bendiciendo con la vida y recordemos que la posibilidad de cambiar el mundo, de hacerlo distinto a lo que es, finalmente está en nuestras manos.

¡Paz, paz, paz!,... en el mundo, en nuestra familia, en nuestro corazón, en el silencio de nuestra oración diaria...

nbas



30 de diciembre de 2011

Feliz año nuevo

feliz año 2012

Nuestro año

Hoy no es un día cualquiera, dentro de pocas horas será el termino de otro año más que se nos va, y miramos tristemente nuestra agenda… es la hora de cuestionarnos, de hacer un balance de nuestras vidas, y tengo seguridad de que la mayoría no hemos cumplido ni la cuarta parte de lo que proyectamos en nuestros sueños, nuestras metas, y en nuestro futuro; que todo ha quedado en sueños, en la agenda, o en aquel cuadernillo que anotamos cosas.

¿Que fue un mal año?

Creo que muchos pensaremos que sí, pero hablemos…
Tal vez este año suframos injusticias y daños, que pudiéramos decir: “qué malo fue este año”, o en el mejor de los casos “qué bello fue este año”. Cualquiera sea la opción es válida ya que fueron nuestros propios sueños y metas. Y si por cosas de la vida no logramos hacer lo que deseábamos… ¿cuando se logra lo que más se sueña?

No es necesario que sea fin de año, siempre estamos en una constante búsqueda de la felicidad, o de que nos den y acepten un poco de amor, cariño y respeto. Y si no lo aceptaron, ¿quién perdió más?…¿yo? ¿tú? ¿todos?

Amig@s, no andemos por la vida cuestionando lo que pasó o pudo haber pasado, seamos más grandes ante los ojos de los demás, dejando de lado los malos pensamientos, olvidemos el daño que nos hicieron jugando con nuestros sentimientos, miremos la vida de frente, y propongámonos hacer cosas nuevas… hoy por ejemplo, que quedan pocas horas para finalizar el día, hagamos algo que nos llene la vida, aunque sea por un momento: si vemos un niño arrinconado con frío, démosle abrigo, si tenemos dos monedas, regalemos una, si vemos a la viejita, sí… aquella que siempre está cuando salimos del supermercado, acerquémonos, y entreguemos algo de lo nuestro, no digo que haciendo esto acabaremos con la pobreza del mundo, no, amigos, eso será un eterno problema que no será tan fácil de solucionar, pero si no lo podemos vencer al menos podemos mitigarlo en nuestros corazones.

Te contaré que a través de este año he conocido personas que son realmente maravillosas, que hacen labores increíbles, hay enfermos que se visitan entre ellos para entregarse amor, comprensión y amistad, gente que los une no el amor de pareja sino el amor de la hermandad, el amor que se debe tener con el prójimo.

Amig@s, hay muchas clases de amor, el que yo les tengo a ustedes es algo muy especial, porque a través de sus letras puedo llegar a sentirlos muy cerca, porque a través de lo que hablamos me doy cuenta la gran soledad que tenemos muchos de nosotros, y de que lo que mas deseamos es que nunca lleguen estas fechas.
Es muy triste llegar al termino de un año, y saber que no hicimos nada por alguien que vimos con necesidad, o que quizás prometimos algo que nunca llegamos a cumplir.

Pero aún estamos a tiempo de cambiar esas situaciones, no me importa si lloramos cuando nos dejaron, no importa si el dolor se albergó en nuestras vidas, todo eso nos hizo más fuertes y hasta nos permitió distinguir, quizás, un amor verdadero de uno falso; quizás no supimos valorar una amistad que siempre estuvo presente, que cegados en nuestro dolor no llegamos a apreciar, en medio de aquel silencio que nos ofrecía; que siempre estaba ahí, pero que en nuestro dolor nos alejamos de quien más nos quería sin exigir nada a cambio.

Es hora de analizar nuestras vidas, no miremos el ayer, no ofendamos a quien ha estado con nosotros por años, si perdonamos algo, hagámoslo de corazón, que no haya reproches del ayer, pues eso solo enferma nuestro alma, seamos solidarios con los más necesitados, seamos generosos por una vez, antes que termine este año.

Amig@s, la vida es algo tan efímera que hoy estamos aquí y del mañana nada sabemos, seamos justo con nuestros principios, no condenemos al caído, es mas, ayudemos a levantarlo… amemos a los que siempre han estado con nosotros en los tiempos buenos y en tiempos malos.

Busquemos algo que nos llene la vida, sigamos intentando ser mejores día a día. Quizás nuestro trabajo no es el mejor que pudiéramos tener, pero agradece tenerlo… hay personas que nada tienen y se alegran con lo poco que sí tienen.

Seamos justos con las personas que están a nuestro lado, no gritemos a quien trabaja o vive a nuestro lado, eso nos hace mezquinos, y el gritar no es sinónimo de poderío, sino de debilidad.

Amig@s, sé que a muchos este año le ha sido muy adverso, mucho dolor y angustias, mas tratemos de mirar hacia delante. No pensemos en el daño que nos causaron, quizás era mejor que sucediera así para darnos cuenta que no siempre es lo mejor lo que tenemos a nuestro lado, dejemos que la vida juzgue aquellos hechos.
No porque alguien nos dañe en la vida será algo permanente, no, tenemos mucho por que luchar, por lo cual vivir, puede que en estos momentos no lo veamos así, pero ya verás que el tiempo curará nuestras heridas y volveremos a sonreír con mucha más alegría , con más ganas de vivir.

Siempre hay a nuestro lado alguien que nos escucha y nos alienta alguien que nos enseña a ser humildes; alguien que corre a nuestro encuentro si estamos heridos, tristes, y porqué no, también cuando la vida nos da felicidad.

Amig@s, siempre existe ese ser que nos protege, no nos dejemos abatir, demos otra oportunidad a nuestra vida, aún podemos ser felices, no dejemos que una nube nos tape el sol, verás que siempre habrá un nuevo amanecer, un nuevo amor a quien querer, un nuevo amigo a quien ayudar, sensibilicemos nuestro ser para poder recibir y a la vez entregar lo mejor de nosotros.

Si estas solo esta noche… piensa en estas palabras que te regalo en humildad, no soy una escritora de palabras rebuscadas, soy una persona que siente mucho cariño y soy tan igual como ustedes, quizás yo también esté sola hoy, pero sonreiré al saber que has leído y quizás hasta te ha servido este escrito que para ti he escrito…

Querámonos, porque nuestro tiempo juntos será empleado haciendo crecer al mundo en bondad y compasión hacia otros seres. Que las fuerzas nos acompañen siempre, aún en tiempos de agravios, que cumplamos nuestras metas.


Somos la luz en esencia…
¡seámoslo también en existencia!


Amig@s con las manos unidas, cerremos los ojos, para sentir que no estamos solos, y que no lo estaremos más, somos amig@s, recuerda que siempre hay alguien que nos espera, alguien que nos ama tal como somos, que no intenta cambiarnos en nada; eso es el amor y la amistad, demos todo de nosotros a aquellos que nos rodean y veremos grandes bendiciones en nuestras vidas, nuevas esperanzas.

Y miremos con la vista bien en alto este año que se avecina, y soñemos, riamos, seamos felices, ayudemos al hermano, amando como si fuese nuestro último día, ese es el secreto de la felicidad: amar sin orgullo, luchar por nuestros ideales, nunca bajemos los brazos, aún en la dificultad, el valor que nos lleva a enfrentar la adversidad hace de nosotros seres dignos.

Sin importar nuestra religión, creencias, sexualidad, razas… unamos nuestras manos y abracémonos como hermanos no importándonos nuestras diferencias, aceptándonos tal y como somos, y así comprobaremos, que sin importar lo que creamos de Dios, que el siempre está mientras le permitamos entrar a nuestro corazón.

Ahora que comienza este año, digamos alto y claro…


¡¡¡Este será nuestro año!!!

nbas

Feliz año nuevo amigos

Las puertas de un año nuevo
de par en par se vuelven a abrir;
y Dios fervientemente
nuestras vidas quiere bendecir.

Su Palabra nos exhorta
lo que quedó atrás olvidar;
las cosas viejas pasaron
aunque cicatrices puedan quedar.

Nuestro Padre una vez más nos ofrece
un año nuevo recibir;
pero desea que le dejemos
hacer Su voluntad en nuestro diario vivir.

Las puertas de un año nuevo
de par en par se vuelven a abrir;
y Dios fervientemente
nuestras vidas quiere bendecir.

A El nuestro futuro
debemos encomendar;
y para que no se aparte de nuestro lado
Sus mandamientos debemos guardar.

El Reino de Dios y Su Justicia
cada día debemos buscar;
si este es nuestro compromiso
Su Gracia y Amor, nunca nos van a faltar.

Las puertas de un año nuevo
de par en par se vuelven a abrir;
y Dios fervientemente
nuestras vidas quiere bendecir.

Erianthe

Un simple abrazo

Existe algo maravilloso en un simple abrazo que siempre calienta el corazón; que hace de nuestro regreso al hogar un buen sentimiento y nos da valentía para partir de él.

Un abrazo es una forma de decir: “estoy feliz por ti” o “pasaremos por estos momentos tristes juntos” y también es una forma de los amigos decir que te aman así como tú eres.

Los abrazos significan mucho para todos, significan que realmente importamos, que nada nos va a separar, ni la distancia; es éso lo que significa un largo abrazo dado con fuerza y cariño.

Un abrazo es una cosa increíble, la forma perfecta para alguien de mostrar amor y sentimiento, cuando no encuentra palabras que decir.

Es interesante como un simple abrazo hace que cualquiera se sienta bien; en cualquier país o lengua, todo el mundo entiende el mensaje del abrazo. Los abrazos no necesitan de equipos, baterías especiales o piezas proyectadas apenas abra sus brazos abra su corazón también.

Aunque tengas el corazón partido por estar perdiendo algo o a alguien… un abrazo puede aliviar cualquier dolor y jamás olvides que la persona que más te ama o amó murió de brazos abiertos.

¡Feliz Navidad! ¡Bendiciones para el 2012!

Erianthe

24 de diciembre de 2011

Mensajes Navideños-6

mensaje navideño

mensaje navideño

Marta la estrella dorada

Marta era una niña tímida pues había entrado en el colegio a mitad de curso y aun no tenía muchos amigos. Estaba muy nerviosa pues hoy en clase se elegirá a todos los personajes del Portal de Belén para la fiesta de Navidad.

Todas las niñas quieren ser la Virgen María es el personaje más solicitado:

_Yo seré la Virgen pues soy la más guapa._

_No seré yo por ser la más alta._

Todas discuten y comentan la elección de la Virgen.

Comienza la clase y la "Seño" mira la lista y dice:

_Por ser un niño muy obediente, de buen corazón y muy bueno con sus compañeros....Este año San José será Juanillo._

Todos aplaudieron de acuerdo pues quería mucho a Juanillo.

La profesora continuó:

_Por ser una niña estupenda, porque se ha esforzado mucho y todos la queremos....la Virgen María será MARTA._

A Marta le dio un vuelco el corazón y se puso colorada, era un gran honor. Pero Marta se acercó a la "Seño" y le dijo algo al oído.

_¿Estas segura Marta?..._ preguntó la profesora.

Marta asintió con la cabeza.

_Pues bien...Marta no será Virgen María._ algunas niñas respiraron y renovaron esperanzas y todos susurraron extrañados.

_Porque ella quiere ser LA ESTRELLA DEL PORTAL DE BELÉN_

A todos les pareció estupendo y aplaudieron encantados pues así Marta brillaría sobre los demás al menos por un día.

Ese día fue el el más feliz de toda su vida. Estaba preciosa con su papel dorado formando la estrella, la cara toda decorada con purpurina y su capa de oro larguísima. Todos la miraban con un poquito de envidia y encima del Portal de Belén brilló y dijo su frase anunciando el Nacimiento de Jesús.

Pero lo que nadie sabe, lo que solo la profesora sabe es que el personaje de la ESTRELLA DE BELÉN nunca estuvo en la lista, pues siempre fue una estrella de cartón dorado sujetada con pegamento al decorado. Y desde entonces se puso en la lista y fue el personaje más solicitado.

23 de diciembre de 2011

Nochebuena

Marina y Carlitos habían decidido sumarse al festejo que estaban preparando los otros chicos del barrio para las próximas fiestas.

Iban a reunirse después de las doce, en Nochebuena, para armar un gran muñeco entre todos, encenderían cohetes y cañitas voladoras y bailarían alrededor.

Por eso, al regresar del colegio, le pidieron dinero al papá para comprar lo necesario para el festejo.

Pero los padres tenían otra idea. Estaban planeando esperar la Navidad en un lugar especial, irían de campamento, solos los cuatro, a orillas del río. bajo un monte de pinos.

Para los chicos fue una sorpresa y en un principio a Marina no le gustó la idea.

-¿Por qué vamos a pasar las fiestas solos, cuando todos los se reúnen?, preguntó.

-Es porque tenemos muchos deseos de compartir una noche sólo con ustedes y elegimos Nochebuena porque es una fiesta de paz y amor.

Marina no entendió bien y le preguntó a Carlitos qué le parecía a él, pero cuando lo vio preparando su caña de pescar se dio cuenta de que le había gustado la idea y que lo mejor sería que ella también la aceptara.
Cuando llegó el día todos estaban muy entusiasmados ante la nueva experiencia, incluida Marina.

Bajo la plena y brillante Luna la familia festejó una Nochebuena diferente. De la parrilla humeante se escapaban deliciosos aromas y la mesa preparada por Marina y la mamá resplandecía bajo los árboles. Las estrellas se reflejaban en el río y el paisaje entero acompañaba la fiesta con su esplendor. La comida tuvo un sabor maravilloso, en medio de esa sensación de paz y calmada alegría. Hacía mucho tiempo que padres e hijos no disfrutaban de esa manera.

Así, sin gran alboroto, entre risas y canciones, pasaron las horas y llegó la Navidad.

En la carpa, al lado de un río, como si fuera en un nido, la familia pasó una noche inolvidable. Juntos, muy juntos, sin cohetes ni estruendos, con el mensaje de amor y comprensión de esa noche maravillosa. .. llamada Nochebuena.

nbas

Canción para Navidad

feliz viernes
Navidad, es navidad
Toda la tierra se alegra
Y se entristece la mar
Marinero, donde vas?
Deja tus redes y reza
Mira la estrella pasar
Marinero, marinero
Haz en tu barca un altar
Marinero, marinero
Porque LLEGÓ LA navidad.
Marinero, marinero
Haz en tu barca un altar
Marinero, marinero
Porque LLEGÓ LA navidad.
Noches blancas de hospital
Dejad el llanto esta noche
Que el niño está por llegar.
Caminante sin hogar
Ven a mi casa esta noche
Que mañana dios dirá.
Caminante, caminante
Deja tu alforja llenar
Caminante caminante
Porque llego LA navidad.
Caminante caminante
Deja tu alforja llenar
Caminante caminante
Porque llego LA navidad.
Ven soldado vuelve ya
Para curar tus heridas,
Para prestarte la paz.
Navidad, es navidad,
Toda la tierra se alegra
Y se entristece la mar.
Tu que escuchas mi mensaje
Haz en tu casa un altar,
Deja el odio y ven conmigo
Porque llego LA navidad.
Tu que escuchas mi mensaje
Haz en tu casa un altar
Deja el odio y ven conmigo
Porque llego navidad.
Y en la misa del gallo
Los coros desgarran sus cuerdas
Y extasiada ante el cristo que nace
Una madre reza por el hijo
Que fuera de casa sentirá tristeza
Y los ojos del hijo esa noche
Llorarán con ella
Tu que escuchas mi mensaje
Haz en tu casa un altar
Deja el odio y ven conmigo
Porque llego navidad

22 de diciembre de 2011

Una misión muy especial

Mamá estrella llamó con urgencia a sus 3 hijas, eran tres estrellas brillantes del cielo.

Hijas, tengo una misión muy especial para una de vosotras.
No puede ir cualquiera, es una misión muy importante, y la estrella que vaya no puede equivocarse; debe saber muy bien el camino, pues si se perdiera sería una catástrofe; debe ser trabajadora y no dormirse, ya que no puede llegar tarde y por supuesto debe realizar el trabajo con alegría pues es la misión más especial que jamás tuvo una estrella.

- Yo iré! -dijo la más grande- Soy la mayor y la que más viajes ha hecho, nunca me pierdo y aprendo rápido el camino pronto estaré de vuelta para contaros mi aventura.

- No, iré yo! -dijo la mediana- Soy la mas guapa y para una misión tan importante es mejor que yo represente a la familia, así todos quedarán con la boca abierta al verme.

-Y tu, -dijo mamá estrella mirando a la más pequeña- ¿es que tu no quieres ir?

La estrella más pequeña agacho la cabeza y dijo:

- Mami, yo soy la más pequeña, apenas he viajado, no me conozco el cielo, puedo perderme y estropearlo todo, tampoco soy la mas guapa, igual cuando llegue, se ríen de mí.

Mamá estrella se quedó un minuto pensando....

- ¡Cerrar los ojos! - les ordenó.-

- ¡¡Ahora mirar con el corazón!! ¿qué veis?

- Yo veo el camino por el que tengo que ir, es un camino largo pero pronto estaré de vuelta -dijo la mayor.-

- Yo veo a mis amigas y hermanas felicitándome por lo bien que he hecho la misión -dijo la mediana-

- Yo veo un niño -dijo la pequeña- un niño muy lindo que acaba de nacer.

Entonces mamá estrella sonrió satisfecha.

-¡irás tu! -dijo señalando a la pequeña-.

-¡yo! ¿estás segura?

- ¡Sí! - solo tienes que cerrar los ojos y ver con el corazón, él te guiará y se enseñará el camino, el te dirá como llegar, se animará para que continúes y te dará la alegría que necesitas para hacerlo muy bien. Porque solo un corazón humilde y generoso como el tuyo puede hacerlo.

Y así fue como mamá estrella envió a su hija pequeña a cumplir con la misión más especial que jamás tuvo una estrella...

¿Sabes qué misión fue?..

La de guiar a los tres reyes magos hacia el portal de Belén, donde nació Jesús, el hijo de Dios!


¡¡Feliz Navidad mis queridos(as) amiguitos(as)!!

Mensajes Navideños-5

mensaje navideño
mensaje navideño
mensaje navideño

21 de diciembre de 2011

Navidad solidaria

Esta historia comienza unas navidades no muy lejanas. En casi todo el mundo, las familia reunidas las celebraban. Las calles de las ciudades y pueblos se iluminaban con miles de bombillas de colores y en los escaparates de las tiendas bonitos adornos navideños los decoraban.
Los niños esperaban con anhelo la llegada de Papá Noel e intentaban conciliar el sueño para despertar con la misma ilusión con que se fueron a dormir, y descubrir los regalos que les había dejado bajo el árbol. Pero, en el otro lado del mundo, muchos niños se despertaron muy tristes porque una ola muy grande que vino del mar les dejó sin su casa, sin comida, sin ropa y sin los pocos juguetes que tenían para jugar y compartir entre ellos. Así que, cuando la pequeña Ariadna, el día después de Navidad vio aquella ola tan grande por televisión y vio a tantos niños que no tenían nada, le dijo a su mamá.

–Mamá, Papá Noel me ha traído muchos juguetes y yo quiero compartirlos con estos niños que estoy viendo por la tele.

-Cariño, sé que te gustaría enviarles estos juguetes, pero lo primero que necesitan es comida, ropa, y que sus papas puedan construir de nuevo una casa. Lo que más necesitan es dinero para que sus papás puedan empezar de nuevo, o personas que puedan apadrinarlos -le dijo su mamá.

- Mamá, ¿y nosotros podríamos apadrinar algún niño?-preguntó Ariadna.

- Cielo, ojala pudiéramos, pero hay muchos gastos y no sé si el dinero nos llegaría.

Después de esta charla, pasaron los días y no se volvió hablar de ello. Pero, la noche antes de la llegada de los Reyes Magos, su mama vio la carta que Ariadna les había escrito. En ella no pedía ningún juguete sino que lo que quería era que sus papás apadrinaran a una niña que lo necesitara.

Así pues, cuando despertó se encontró una carta que decía que, como había sido tan buena, los Reyes Magos le dejaban unos juguetes y le decían que pronto recibiría en su buzón las fotografías de sus dos hermanitas, que vivían en Indonesia, llamadas Renya y Febriana y que sus papás habían apadrinado.

Durante algunos días Ariadna miraba impaciente el buzón para ver si llegaban las fotografías de sus hermanas y ese día llegó. Desde entonces, ella dice que tiene dos hermanitas que viven lejos pero que fueron su mejor regalo de Reyes.

nbas

20 de diciembre de 2011

Los tres reyes magos

Érase una vez tres reyes magos que vinieron de oriente siguiendo una estrella. Los tres son viejecitos. El rey Melchor es alto, con una barba blanca y unos ojos azules. El rey Baltasar tiene la piel negra y brillante, es el menos viejecito de todos. El rey Gaspar tiene la barba y el pelo rojo; tiene el porte de un rey, claro, ¡es un rey !, su nariz cae como un gancho sobre la boca y en sus labios se dibuja una sonrisa misteriosa. Yo os digo, amigos míos, que no perdáis de vista a este viejecito…

Los tres reyes van caminando durante la noche por un camino largo; las estrellas brillan, serenas; abajo, en la tierra, tal vez a lo lejos, se ve el resplandor de una lucecita. Esta lucecita indica una ciudad. Los Magos van a recorrer sus calles, se detendrán ante las casas y dejarán en los balcones los regalos esperados. Ya lo habréis oído contar, estos reyes eran muy ricos y les ponían sus regalos a tooodos los niños de tooodas las casas, de tooodas las ciudades; pero ha pasado mucho tiempo y los tesoros de los magos ya no son tan abundantes. Así Melchor, Gaspar y Baltasar cada año sólo pueden dejar sus regalos a unos pocos niños.

Los Magos se han detenido a las puertas de la ciudad. Melchor, el de la barba blanca y los ojos azules, tiene una gran arca. Baltasar, que tienes los ojos color azabache, también, y en ella buscan algo para dejar en el balcón del niño elegido. Gaspar, amigos míos, no tiene arca, no tiene equipaje, ni caballo, ni asno en que llevar lo que ha de regalar a los niños, pero tiene una nariz un poco encorvada, unos ojos de mirada soñadora y una sonrisa misteriosa en sus labios.

Los tres Magos se disponen a entrar en la ciudad. Como van siendo ya pobres, no se paran en todos los balcones, sino que dejan sus regalos en unos y pasan de largo ante otros. Cada rey elige a un niño para dejarle su regalo. Y así de tanto en tanto, Melchor llega a una casa, abre su arcón y deja en la ventana su regalo. Lo que este rey de la barba blanca regala se llama “Inteligencia”. Al cabo de un largo rato, Baltasar se detiene ante otra casa, mete la mano en su tesoro y pone su obsequio en la ventana. Lo que este rey de ojos negros como una noche sin luna regala es la “Bondad”

Y sólo el rey Gaspar, el rey de nariz picuda y labios sonrientes, sólo este rey pasa, y pasa y pasa ante los balcones y sólo se detiene ante uno, o dos, o tres de cada ciudad. Y ¿qué es lo que hace entonces el Rey Gaspar? ¿Qué es lo que regala este rey?. Todo el tesoro de este rey está en una diminuta caja de plata que el lleva en uno de sus bolsillos. Cuando Gaspar se detiene ante un balcón, allá, muy de tarde en tarde, coje su pequeña caja, la abre con cuidado y pone su regalo en el balcón. No es nada lo que ha puesto; parece insignificante: es como humo que se disipa al menor viento; pero este niño favorecido con tal regalo gozará de él durante toda su vida y no se separarán de él ni la felicidad ni la alegría.

El rey Gaspar ha depositado ya su regalo. Sus ojos verdes, no os he dicho antes que eran verdes, brillan fosforescentes; su nariz parece que baja más sobre la boca, y en los labios se dibuja con más profundidad su sonrisa. Acercaos, niños; yo os quiero decir lo que el rey Gaspar lleva en su caja. Sobre la tapa, con letras diminutas, pone: “Ilusiones”.

nbas

Un regalo de navidad

En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía árboles de Navidad. Allí se podían encontrar árboles de todos los tamaños, formas y colores.
El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo, es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio, el día de Navidad.

Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.

Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:¡A mí… a mí… mírame a mí ¡

Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos.
¡A mí que soy grande!… ¡no, no a mí que soy gordito!… o ¡a mí que soy de chocolate!… o ¡a mí que puedo hablar!. Se oía en toda la tienda.
Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía:
A mí, a mí… que soy el más chiquito.

A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito.
El dueño de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era uno muy pequeñito.
Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo.
El arbolito pequeño se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso.
Al llegar a la casa grande, donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió:
¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?.
Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija:
¡Regina!… ven… ¡hija!… te tenemos una sorpresa.

El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba. Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de esta.
¡Esto es mi arbolito!… Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? Dijo la niña rompiendo en llanto.
Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda. Explicó su padre.
¡No lo quiero!…es horrendo… ¡no lo quiero! Gritaba furiosa la niña.
Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda.

El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien vendría por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad.
Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda.
¡A mí… a mí… que soy el más chiquito. Gritaba el arbolito lleno de felicidad.
Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes.
El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana.
La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marcho con este.
Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban:
¿Lo encontraste papi?… ¿Es cómo te lo pedimos mami?
Al bajar los padres del coche, los niños se le fueron encima al pequeño arbolito.
¿Y que pasó después? Acaben la historia. Consulten a la familia…

nbas

Mensajes Navideños-4

mensaje navideño

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18 de diciembre de 2011

Meditemos sobre la navidad

Se cuenta la historia de una familia de alta sociedad, que hace muchos años iba a celebrar una festividad en honor al recién nacido de la casa. Esta se llevaría a cabo en la gran sala de la enorme mansión. Muchos huéspedes habían sido invitados para la ocasión y todos llegaron vestidos con sus ropas más elegantes. A medida que se iban quitando los abrigos, éstos eran llevados al piso superior para ser colocados sobre una cama en uno de los dormitorios.

Pasada la conmoción de la llegada de los huéspedes y luego de un largo rato de animada conversación, todo el mundo se aprestó para la ceremonia en honor a la criatura. De pronto alguien preguntó para sorpresa de todos: "¿Dónde está el bebe?" La institutriz corrió escaleras arriba, buscando por todos lados y regresó con el rostro pintado de desesperación. No podían encontrar al bebé por ningún sitio. La búsqueda continuó durante unos minutos que parecieron eternos, hasta que alguien recordó haber visto a la criatura acostada sobre una de las camas. Y allí estaba todavía, bajo las ropas de abrigo de los invitados. Era irónico. El mismo objeto de la celebración había sido olvidado, descuidado y por poco destruido.

La pregunta que nos hacemos muchos cristianos en estos días navideños es: "¿Y esto es la Navidad? ¿Dónde está el Niño cuyo cumpleaños supuestamente celebramos el 25 de diciembre?" Compra de regalos y juguetes, parrandas, exceso de comida y bebida, arbolitos de Navidad, ropa nueva... ¿Es éste el propósito de la Navidad? Las decoraciones son bonitas y la música navideña nos atrae, pero, ¿es eso la Navidad? ¿Dónde está el Niño Jesús? ¿Dónde le hemos puesto?

Como en nuestra historia inicial, a veces también somos culpables de olvidar la memoria del Santo Niño cuyo nacimiento decimos celebrar. Hoy en día hay muchos que no invitan a Cristo a su fiesta de Navidad. La Navidad para ellos es sólo una fiesta cualquiera, una oportunidad para derrochar, bailar y alborotar.

La Navidad debe ser una celebración alegre y llena de gozo. La Navidad verdadera es una fiesta santa porque, según el profeta Isaías, es un recuerdo sublime: "Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."

La Navidad para los cristianos es la del amor, la alegría, la esperanza y la paz. Es la Navidad de la adoración a Aquel cuyo cumpleaños celebramos: el Señor Jesucristo.

nbas

Cuarto domingo de adviento


Cuarto domingo de adviento: La presencia de Dios en nuestra familia.

Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las tres velas de los domingos anteriores y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 7, 24-25:
Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca.
-Esta es palabra de Dios.
-Gloria a Ti Señor Jesús.

Vela:
Encender la última vela del Adviento.

Para reflexionar:
Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: ¿De qué manera se ha manifestado la presencia de Dios en nuestra familia durante el año? ¿Lo hemos dejado actuar o le hemos estorbado? Cada uno podrá responder si desea.

Propósitos:
Después de la lectura anterior, cada uno de los miembros de la familia, dirá cuál es su propósito para la semana y se comprometerá a cumplirlo.

Para orar:
Padre, que nos has dado una familia en la cuál te hemos conocido y amado, ayúdanos a vivir teniéndote siempre presente en nuestras vidas. Te pedimos que en esta Navidad nos regales el quedarte con nosotros en nuestros corazones y sentir que vives en nuestro hogar, en nuestras familias. Amén.

Para terminar:
Todos los miembros de la familia se toman de las manos para rezar juntos un Padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: "El camino que lleva a Belén".

El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón.
Ropo pom pom, ropo pom pom.

Ha nacido en un portal de Belén
el Niño Dios.
Yo quisiera traer a tus pies
algún presente que te alabe Señor
más Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
ropo pom, pom, ropo pom, pom.

Navidad en tu interior

Navidad significa nacimiento, y el símbolo de la Navidad es una estrella, una luz en la obscuridad que sirvió de guía para encontrar al salvador. No veamos más esta estrella fuera de nosotros, sino brillando en nuestro cielo interno y aceptémosla como símbolo de que ha llegado el tiempo del Cristo; el tiempo de reconocer nuestra verdadera identidad.

Dentro de cada uno de nosotros existe un Salvador que conoce nuestra totalidad, nuestra esencia. Es una sabiduría innata que, si la utilizamos como una guía, nos conducirá siempre a experiencias de paz, armonía y amor. Es algo muy especial que está en todos y es para todos. Si no sacamos el mayor provecho de ella es sólo porque no la podemos entender y mucho menos aceptar.

Esta esencia en nosotros es la que conoce nuestra totalidad o nuestra santidad. Pero como un amigo fiel, no llegará a donde no se ha le ha invitado. Por lo tanto, vamos a comenzar nuestras fiestas navideñas abriéndole la puerta a este invitado tan especial. No temamos abrirle la puerta y recibámosle sin expectativas. El sabrá orientarnos, sin equivocarse y nos traerá regalos que no podremos encontrar en ningún lugar del mundo.

Tan pronto recibamos ese invitado tan especial, estaremos listos para preparar la gran fiesta. Pero, ¿cómo va a ser esta fiesta de Navidad?

Nuestro amigo no pide nada. No exige sacrificios de ningún tipo. Por lo tanto, en esta Navidad, cerremos las puertas a todo sacrificio estéril, a la culpa, al miedo a la escasez y demos paso a lo único que tiene sentido en nuestras vidas, a ese regalo del cual derivan su existencia todas las cosas: el amor.

Para muchas personas, las estampas de la Navidad traen sentimientos de gozo y alegría. Para otras, esta época puede ser difícil, solitaria, aumentando los sentimientos de culpa y depresión. Continuamente leemos artículos sobre cómo disfrutar las fiestas, sin embargo muchos no podemos imaginar cómo salir de ese estado de inmensa soledad en que algunos nos sumergimos. A veces podemos sentirnos atrapados entre lo que queremos hacer y lo quedebemos hacer. Nos sentimos culpables porque deseamos quedarnos en casa en vez de salir a visitar familiares por compromiso.

También podemos sentirnos perdidos porque no tenemos la familia que quisiéramos tener. Muchos de nosotros, año tras año esperamos que la mágica Navidad nos regale una persona que pueda llenar el vacío del solitario corazón, causando honda desesperación cuando no sucede. Recuerda que no estás solo(a). Que hay muchas personas compartiendo tus mismos sentimientos.

A continuación algunas ideas que pueden ser de gran ayuda para sentirte mejor contigo mismo(a) durante la Navidad:

1.
Acepta tus sentimientos sin juzgarlos como buenos o malos. Trabaja con ellos tratando de reafirmarte en el pensamiento más alto, el de Dios, en vez del dolor.

2.
Busca disfrutar del amor que está disponible, aunque no sea exactamente lo que quieras. Si hay alguien a quien puedas estenderle tu amor, hazlo, verás como lo recibirás multiplicado.

3.
No te conviertas en el mártir. Si la pasada Navidad no fue la mejor, según tu criterio, recuerda lo que aprendiste para no cometer los mismos errores. Aprende de ellos, levántate y sigue adelante. Recuerda que la alegría atrae la alegría y el dolor atrae dolor. Busca siempre atraer lo mejor.

En esta Navidad, deja que tu Ser se sane por completo del dolor y el sufrimiento y celebra tu liberación de las falsas cadenas que te han mantenido alejado(a) del disfrute pleno de la felicidad.

El Príncipe de Paz ha nacido para restablecer la condición de amor que no puede separarnos del Padre. Ha venido para enseñarnos que el mejor regalo que podemos hacer en esta Navidad es reconocer que todos somos hijos de un mismo Padre y que no puede haber separación entre sus hijos.

No permitamos que el rencor opaque el gozo de la Navidad, porque el nacimiento de Jesús no tendría sentido si lo apartamos de este gozo. Unámonos a celebrar un nuevo despertar en nuestras conciencias. Tengamos fe, construyamos un mundo de esperanzas.

Perdona, porque el perdón libera el alma y un alma libre puede elevar sus alas hacia horizontes no explorados.

nbas

Tristeza de navidad

Tristeza de Navidad... ¿contradictorio, cierto ?, si la navidad es época de felicidad, de encuentro, de colores maravillosos, de luces... de gozo, de paz, de solidaridad, de amor... de renacer ... pero lamentablemente ... para muchos no es así, es... ¡tristeza de navidad!.

Porque, tal vez ... están solos en sus casas, en una cama de hospital, en un asilo de ancianos, de guardia en un puesto de trabajo lejos de su familia, o simplemente solos; sin familia... o recién perdieron a alguien amado... o están solos... ¡desde el fondo de su corazón!.

Tal vez para ellos el 24 sea una noche más... noche de acostarse temprano... o tarde... pero malhumorados... quizá de visita obligada... mirando por la ventana de la vida, la felicidad de los demás, noche de más bullicio, noche de bocinas de autos que ríen sin cesar... y eso... es molesto para ellos... noche que además tiene ese vacío en algún lugar del alma, donde el recuerdo de infancia sin juguetes, adolescencia sin diversión ó ...soledad arrepentida... pueden más que la felicidad del nacimiento de Dios.

A todos ellos y a ti ...les digo rotundamente ...¡¡¡ NOOOOOO!!!... por favor....¡NO es así!, no debemos permitirnos que sea una noche más, que pese a el dolor ..., a la ausencia , a la soledad , al mercantilismo ....si abrazamos a ese pequeño niño que dejó su realeza para venir a nacer entre nosotros por amor, tendremos la fuerza para atrevernos a encontrar la navidad dentro de nosotros, sí... dentro nuestro, ¡¡porque es allí donde esta !!!!!

Muchos podrán decir al leer esto ....¿Cómo?, ¿De que manera?, es imposible!!!... esta tonta con sus escrito bobos ...

Entonces te propongo lo siguiente:

Pongámonos nuestra mejor ropa, no importa si estamos delgados o algo pasados de peso... mirémonos al espejo porque allí... esta uno los invitados de esta noche...

Invitemos ahora al recuerdo más lindo de la infancia, busquemos en ese cajón olvidado, las babuchas que nos tejió mamá, las bufandas que les tejió la abuela a los nietos... aquellas figuritas del álbum con brillantina, que se nos entregó en el kinder hace años... fotos viejas, abrigos de la buena suerte, videos de la celebración de Navidad del año... equis... la postal de un amigo entrañable...

Luego... invitemos al recuerdo de ese amigo imborrable, la foto que nos sacamos juntos, la carta que alguna vez nos escribió, ese regalo que nos hizo, y que aún guardamos las salidas del 24 luego de cenar en familia... a saludar a los amigos... a reír... simplemente... a reír...

Invitemos también al recuerdo... de los familiares que ya no están, o los que simplemente... no están, aquellos con los cuales compartimos una de esas mesas navideñas del pasado recordemos cuando a la hora de descorchar las botellas nos tapábamos para que nos cayera encima el corcho y apurar la copa y comer las uvas... y abrazarnos... sin olvidarnos nunca... de decir "te quiero".

Y por último...lo primero : invitemos al Niñito Jesús, al “espíritu de la navidad”, y al Grinch también, por qué no? y a ese deseo de paz y amor que todos llevamos dentro, para que cuando lleguen las 12 abracemos fuerte estos recuerdos, demos un beso a la ausencia... porque esta Navidad... pretendo estar tan cerca de mi hijo... como cuando con su juventud aburrida, y ansioso de irse con los amigos... estaba aquí... y no estaba al mismo tiempo y como dijo Arjona, “ realmente no estoy tan solo, quien te dijo que te fuiste?, si cargaste con el cuerpo, pero no con el recuerdo”.

Por ello a quienes esta navidad sienten la soledad, le propongo cargarnos de recuerdos, y tal vez si se animan... solo tal vez... escribir sobre ellos... y reunirnos, con ganas de pasar un buen rato, largo o corto.

Pues algunos ya tienen el deber de "dividirse" y no pueden partirse por mitad... y ese ratito... que sea memorable... ¿vale ?

Y desde hoy, no te olvides que yo también estaré en tu recuerdo con este mensaje bobo y tú en el mío... entonces.... seremos dos... jajajajajaja........... ya no estamos solos.

¡Feliz navidad, te quiero mucho !.

nbas

15 de diciembre de 2011

La flor de pascua(Leyenda)

Ahora os voy a contar la leyenda de la cual procede la Flor de Pascua , y su significado.

"Cuando creó la naturaleza en la Tierra, les pidió a las plantas que crearan sus mejores flores para entregar al mundo y que cada una seleccionara las estaciones del año para su nacimiento. También les pidió que siempre dieran a todo aquel que las tomara en sus manos y en su vida, todo lo mejor de ellas: belleza, amor, armonía y sabiduría.

Cierto día, Dios vio que una planta en especial desde el momento de su nacimiento daba todo lo más sagrado que se encontraba en su esencia, con el fin de ser elegida por los humanos para llevar a sus vidas la belleza, amor, armonía y la sabiduría.

Pero por más que se esforzaba por ser elegida, nadie se paraba ante ella para admirarla, nadie la apreciaba pues sus flores eran muy pequeñas y sus hojas muy grandes y solo de color verde; esto la entristecía. Sin embargo no dejaba de luchar por ser feliz, aun cuando ningún hermano la quería.

Al ver esto, Dios fue hasta la planta y le dijo: “Veo que eres muy hermosa y que realizas tu misión con mucho amor, aun cuando tu belleza no es valorada y sin embargo luchas por ser feliz dando tu amor incondicional a tus hermanos pues sabes que lo necesitan. Por eso te voy a dar mi sangre. Cuando la depositó en sus hojas, se transformaron en el rojo más hermoso que existía, y así la se convirtió en la flor más bella, que florecería además en la época más importante de la Tierra, en Navidad para ser la representante del amor y la esencia divina del universo.

Desde aquel momento la planta de flor pequeña y de grandes hojas se transformó en la bella Flor de Nochebuena, haciéndola la más representativa de la Navidad."

d/a

14 de diciembre de 2011

Pronto llegará la navidad

Pronto llegará la celebración más hermosa el regalo más grande que hemos recibido, llegará a nuestro corazón de manera amorosa con su gran misericordia él será bienvenido…
Tendrás que prepararte para la llegada gloriosa del hombre más amado que en el mundo ha existido, es el día más esperado y la enseñanza más valiosa de recibir a Jesús para que en tu corazón sea acogido…
Toda la familia reunida de manera gozosa para dar la bienvenida a Cristo Rey el elegido, noche buena y Navidad es la fecha más famosa donde todos nos mostramos sumamente agradecidos…
Gracias padre mío por la forma religiosa en la que me has enseñado a recibir a Jesús Cristo, es la noche más linda y la más hermosa en la que realmente me siento más comprometido…
De llevar tu mensaje de forma majestuosa de dar amor, ternura, y comprensión
al afligido, de perdonar, y enseñar a amar, a gente desastrosa, para que al final de sus días, a tu casa sea bienvenido…

nbas

Regalos de navidad

La Conferencia de Regalos de Navidad de aquel año estaba llena hasta la bandera. A ella habían acudido todos los jugueteros del mundo, y muchos otros que no eran jugueteros pero que últimamente solían asistir, y los que no podían faltar nunca, los repartidores: Santa Claus y los Tres Reyes Magos. Como todos los años, las discusiones tratarían sobre qué tipo de juguetes eran más educativos o divertidos, cosa que mantenía durante horas discutiendo a unos jugueteros con otros, y sobre el tamaño de los juguetes. Sí, sí, sobre el tamaño discutían siempre, porque los Reyes y Papá Noel se quejaban de que cada año hacían juguetes más grandes y les daba verdaderos problemas transportar todo aquello…

Pero algo ocurrió que hizo aquella conferencia distinta de las anteriores: se coló un niño. Nunca jamás había habido ningún niño durante aquellas reuniones, y para cuando quisieron darse cuenta, un niño estaba sentado justo al lado de los reyes magos, sin que nadie fuera capaz de decir cuánto tiempo llevaba allí, que seguro que era mucho. Y mientras Santa Claus discutía con un importante juguetero sobre el tamaño de una muñeca muy de moda, y éste le gritaba acaloradamente “¡gordinflón, que si estuvieras más delgado más cosas te cabrían en el trineo!”, el niño se puso en pie y dijo:

- Está bien, no discutáis. Yo entregaré todo lo que no puedan llevar ni los Reyes ni papá Noel.

Los asistentes rieron a carcajadas durante un buen rato sin hacerle ningún caso. Mientras reían, el niño se levantó, dejó escapar una lagrimita y se fue de allí cabizbajo…

Aquella Navidad fue como casi todas, pero algo más fría. En la calle todo el mundo continuaba con sus vidas y no se oía hablar de todas las historias y cosas preciosas que ocurren en Navidad. Y cuando los niños recibieron sus regalos, apenas les hizo ilusión, y parecía que ya a nadie le importase aquella fiesta.

En la conferencia de regalos del año siguiente, todos estaban preocupados ante la creciente falta de ilusión con se afrontaba aquella Navidad. Nuevamente comenzaron las discusiones de siempre, hasta que de pronto apareció por la puerta el niño de quien tanto se habían reído el año anterior, triste y cabizbajo. Esta vez iba acompañado de su madre, una hermosa mujer. Al verla, los tres Reyes dieron un brinco: “¡María!”, y corriendo fueron a abrazarla. Luego, la mujer se acercó al estrado, tomó la palabra y dijo:

- Todos los años, mi hijo celebraba su cumpleaños con una gran fiesta, la mayor del mundo, y lo llenaba todo con sus mejores regalos para grandes y pequeños. Ahora dice que no quiere celebrarlo, que a ninguno de ustedes en realidad le gusta su fiesta, que sólo quieren otras cosas… ¿se puede saber qué le han hecho?

La mayoría de los presentes empezaron a darse cuenta de la que habían liado. Entonces, un anciano juguetero, uno que nunca había hablado en aquellas reuniones, se acercó al niño, se puso de rodillas y dijo:

- Perdón, mi Dios; yo no quiero ningún otro regalo que no sean los tuyos. Aunque no lo sabía, tú siempre habías estado entregando aquello que no podían llevar ni los Reyes ni Santa Claus, ni nadie más: el amor, la paz, y la alegría. Y el año pasado los eché tanto de menos…perdóname.

Uno tras otro, todos fueron pidiendo perdón al niño, reconociendo que eran suyos los mejores regalos de la Navidad, esos que colman el corazón de las personas de buenos sentimientos, y hacen que cada Navidad el mundo sea un poquito mejor…

nbas

13 de diciembre de 2011

Representación navideña

Era Navidad y en el pueblo iban a hacer la representación del nacimiento de Jesús. Todos estaban muy entusiasmados, querían que la obra fuera un éxito.

Los niños la iban a representar, pero entre ellos había un niño con problemas; quién sabe por qué causa, era más lento en aprender que los demás.

El quería estar en la obra, y a la maestra le dio ternura verlo con tanta emoción que le dio un papel pequeño: el del posadero que rechazaba a la Virgen y a José porque la posada estaba llena.

El día de la obra, el teatro estaba a reventar; hasta había gente de pie.

Y cuando llegaron a la parte en la que llegan José y María a la posada, donde este niño con problemas tenía que hablar, paso algo inesperado.

José toco la puerta y salió el posadero, y cuando ya los iba a rechazar, al ver a la joven pareja y sobre todo a la mujer, embarazada de quien iba a ser nuestro salvador, al niño se le llenaron los ojos de lágrimas y les dijo:

- "Pasen, pasen, la señora puede dormir en mi cama, que yo dormiré en el suelo."

Hubo un silencio intenso en la sala y a muchas personas les salieron lágrimas.

La obra fue un éxito, a pesar de que no fue fiel representación de lo que realmente paso en esa noche de Navidad, pero sentimos que algo había cambiado en nuestras vidas, pues ese niño nos enseñó una lección de amor; en su inocencia nos enseñó que debemos amar y ayudar a otros, no importa quienes sean, porque somos hijos de Dios y estamos aquí para hacer el bien, sin pedir nada a cambio.

nbas

El por qué de la navidad

Érase una vez un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.

Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

-¡Qué tonterías! -dijo él-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la Tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!

Los niños y su mujer, se marcharon y él se quedó en casa.

Un rato después, el viento empezó a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea.

Al cabo de un rato, oyó un golpazo; algo había golpeado la ventana. Luego, oyó un segundo golpe fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más de unos pocos metros de distancia. Cuando empezó amainar la nevada, se aventuró a salir para averiguar qué había golpeado la ventana. En un campo cercano descubrió una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para pasar allí el invierno, y se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella finca sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El agricultor dedujo que un par de aquellas aves habían chocado con su ventana.

Sintió lástima de los gansos y quiso ayudarlos.

-Sería ideal que se quedaran en el granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta.

Dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par. Luego, observó y aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No parecía que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó llamar la atención de las aves, pero solo consiguió asustarlas y que se alejaran más.

Entró a la casa y salió con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron.

El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde estarían abrigados y seguros.

-¿Por qué no me seguirán? -exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único sitio donde podrán sobrevivir a la nevasca?

Reflexionando por unos instantes, cayó en la cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano.

-Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos -dijo pensando en voz alta.

Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres salvajes. A continuación, lo soltó.

Su ganso voló entre los demás y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo.

El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en la cabeza:

-Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces sí que podría salvarlos!

Reflexionó luego en lo que le había dicho a su mujer aquel día:

-¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!

De pronto, todo empezó a cobrar sentido. Entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios. Dirase que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios se volvió como nosotros a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El agricultor llegó a la conclusión de que ese había sido ni más ni menos el objeto de la Natividad.

Cuando se calmó la tormenta, su alma quedó en quietud y meditó en tan maravillosa idea. De pronto comprendió el sentido de la Navidad y por qué había venido Jesús a la Tierra. Junto con aquella tormenta pasajera, se disiparon años de incredulidad. Hincándose de rodillas en la nieve, elevó su primera plegaria: "¡Gracias, Señor, por venir en forma humana a sacarme de la tormenta!"

D/A

Mensajes Navideños-3

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12 de diciembre de 2011

Navidad en el asilo

Esta historia sucedió en una capital centroamericana, donde mi esposo trabajaba como diplomático. Faltaba una semana para la Navidad y la Asociación de esposas de los diplomáticos había proyectado una fiesta de Navidad en el asilo de ancianos.


En mi calidad de secretaria, tuve que telefonear a todas las asociadas para pedirles que prepararan algún plato y fueran a atender personalmente a los ancianos. La mayoría contestaba que encantada prepararía un pastel, pero que no tenían tiempo para asistir a la fiesta.
Me molestó constatar que tan solo ocho de treinta y cinco asociadas dijeron que vendrían a ayudar ¡y tenemos que servir a casi doscientos ancianos!
El día de la fiesta llegué al asilo a tiempo y Gladys la presidenta de la asociación ya se encontraba tras la larga mesa en la que cada una iba dejando su torta. La esposa del embajador americano estaba preparando el ponche y cortando pasteles. Las pocas señoras que se habían comprometido a ayudar colocaban los adornos de Navidad, organizaban las sillas y realizaban los diversos trabajitos necesarios para poner en marcha la fiesta.
Qué lástima. Habría deseado que más señoras hubieran querido ayudar. ¿Por dónde quieres que empiece?
La cálida sonrisa de Gladys casi borró mi resentimiento. Me pidió que les llevara la merienda a los ancianos que no podían salir de su cuarto.
Cómo no dije, agarrando una bandeja. ¡Será mejor que comience pronto, pues voy a tardar un siglo en servirles a todos!


Empezó la música y no sé quién se puso a cantar villancicos con los ancianos, que estaban todos reunidos en el inmenso patio del establecimiento. Yo no tenía tiempo de escuchar ni disfrutar las canciones.
Me pasé la tarde corriendo de un lado a otro, llevando pasteles y ponche, sin mirar casi ni de reojo a los pacientes que servía. A cada uno le daba además una bolsa de caramelos y un regalo. Recorrí todas las alas del edificio, me dolían las piernas de subir las escaleras. Una de las tantas veces que subí, una viejita que llevaba un vestido estampado, rasgado y desteñido me tocó el brazo y me dijo tímidamente:
-Perdone, señorita. ¿Tendría la bondad de cambiarme el regalo?
Me volví hacia ella irritada y repliqué:
-¿Cambiarle el regalo? ¿Por qué? ¿Es que le tocó uno de hombre?
-No, no... dijo vacilante. Es que me tocaron perlas. Las perlas representan lágrimas y yo ya no quiero más lágrimas.
Pensé: ¡Qué superstición más tonta! ¡Hay que ver cómo está el mundo! ¡Deberían agradecer cualquier cosa que les dieran!
-Lo siento. Ahora estoy muy atareada. A lo mejor después se lo puedo cambiar.
Me fui corriendo para llenar otra vez la bandeja y me olvidé al instante de la señora.

Con la bandeja llena de tortas llegué corriendo a la sección de mujeres, en la planta baja. Abrí la puerta del cuarto A-14 apoyándome de espaldas y una vez dentro, di la vuelta; cuando vi lo que había allí, me estremecí de tal modo que la bandeja me empezó a temblar en mis manos. ¡En aquel cuarto feo y deslucido, acostada en un camastro de sábanas grises y con un camisón raído, estaba mi madre! ¿Mamá? ¡No puede ser! ¡Mamá está muerta! y de estar viva, no se encontraría en un lugar así. Se trataba de un asilo para ancianos sin familia, gente pobre y enferma que no tenía donde estar ni quien la cuidara.
No podía ser; los ojos me estaban haciendo una jugarreta. Cuando volví a abrirlos pude ver mejor a la mujer demacrada que ocupaba el cuarto. No era mi madre, sino una viejita de cabello gris y ojos azules, que ni se parecía mucho a ella. ¿Qué me habría pasado que pensé que esa pobre mujer era mi madre? Sería la madre de otro, no la mía. Entonces, ¿por qué no me sentí aliviada? Todo lo contrario, me embargó un dolor inmenso y se me hizo un nudo en la garganta.
Sin pronunciar palabra, volví a salir justo a tiempo para que no me viera llorar. Por el oscuro pasillo retorné a la mesa en la que se encontraba Gladys trabajando, muy animada. Se me debía de notar lo mal que me sentía, porque su expresión cambió en cuanto me vio y me dijo:
-¿Qué te pasa, Betty? me preguntó, rodeándome con el brazo.
-Es que vi a mi madre... dije sollozando. ¡Acabo de ver a mi madre allí en un cuarto! No puedo seguir.
-Lo que te pasa es que estás agotada. Tómate un descanso.
Varias personas que se encontraban por allí cerca empezaron a mirarme. Agarré una servilleta y me fui corriendo para que no me vieran llorar. Me dirigí a un descansillo de la escalera del ala masculina, donde no había luz y me senté en el rincón, sollozando. Señor recé, ¿qué me pasa? ¿Me estoy volviendo loca?, y casi al instante oí Su respuesta, que no me llegó con palabras audibles sino en mis pensamientos:

«Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres... y no tengo amor, de nada me sirve.»

Caí en la cuenta de que esas palabras iban sin duda alguna dirigidas a mí. Ese día yo había preparado tortas, caminado kilómetros, llevado comida a muchas personas, pero, ¿para qué? ¿A quién había estado sirviendo? ¿A quién había tratado con cariño? ¡Ni siquiera me había molestado en mirar a nadie! Los ancianos no significaban nada para mí, ni veía sus rostros... hasta que vi en alguien que sufría el rostro amado de mi madre. Entonces cobraron vida para mí los ancianos.


Perdóname, Señor dije en voz baja. Lo he hecho todo al revés. Tengo que volver a empezar.

Respiré profundamente, me enjugué las lágrimas y volví a la mesa de los pasteles. Gladys me miró desde donde estaba ocupada y me dijo:
-Ya has hecho bastante por hoy, Betty. ¿Por qué no te vas a casa a descansar? A partir de ahora nos las podremos arreglar con las que estamos.
-No me pidas que me vaya le respondí. En realidad recién voy a empezar como debe ser.
Cuando estaba a punto de irme cargando otra bandeja, de pronto me acordé:
-Gladys, ¿tienes otro regalo para señoras? Tengo que cambiar uno.
Ella me pasó una cajita que contenía un broche de piedras rojas con forma de corazón.
-Gracias, es ideal le dije, agarrándola y alejándome deprisa hacia el patio.
Haz que encuentre a esa mujer, oré para mis adentros. Ni me había molestado en mirarle la cara. Había estado demasiado ocupada para prestarle alguna atención y pasé de largo, como hicieron el levita y el sacerdote en la historia del buen samaritano. Busqué entre todos los ancianos, de fila en fila. A todos se les veía contentos, cantando villancicos mientras resonaba la música. Por primera vez en todo el día me empecé a sentir feliz.
Entonces vi el andrajoso vestido estampado. La señora estaba sentada contra la pared, sola, teniendo en su regazo los caramelos sin desenvolver y las perlas. Se veía muy triste y desdichada. Me acerqué corriendo.
-La busqué por todas partes. Tome, le traje un regalo diferente.
Alzó la vista sorprendida y luego, casi como quien pide perdón, agarró la caja y la abrió. Los ojos se le iluminaron como un árbol de Navidad y sonrió de oreja a oreja encantada.
-Muchas gracias, señorita exclamó es muy bonito.
De nuevo se me hizo un nudo en la garganta, pero esta vez no me importó.

-Deje que se lo coloque le dije. Y deme esas perlas, que ninguna falta nos hacen las lágrimas en Navidad.
Cuando me fui, la dejé cantando en el patio con los demás y me dio la impresión de que se me quitaba un peso tremendo de encima. Sólo me quedaba una cosa por hacer antes del fin de la fiesta: volver al cuarto A-14. De alguna forma tenía que darle las gracias a aquella paciente, pero no sabía cómo. Cuando empujé la puerta, me encontré a la señora sentada en la cama, comiéndose la torta y cuando entré sonrió.
-Feliz Navidad, le dije.-Qué bueno que haya vuelto me contestó. Quería darles las gracias a todas las señoras por venir y hacernos la fiesta. Me gustaría hacerle un regalo, pero no tengo nada que le pueda dar. ¿Le puedo cantar una canción?
Ya no me podía contener más y asentí con la cabeza. Me senté en la cama mientras ella me interpretó, con voz chillona, tres estrofas de una canción de lo más triste y de lo menos navideña que he oído en la vida. Pero el resplandor de sus ojos pudo más que la letra y dejó bien claro el verdadero sentido de la Navidad.

Algo para reflexionar

Un dìa Antonio que era un niño tan normal como todos, cada navidad esperaba siempre muchos regalos. Sus padres, se esmeraban por complacerlo en todo porque era su hijo único.

Sin embargo, cuando entró al colegio, tuvo una profesora que se preocupaba mucho de formar a los niños en la pedagogía de Dios. Para ella entonces, la navidad, más que un sentido de comercio y de regalos, tenía un profundo sentido religioso. De este modo preparaba a sus alumnos para celebrar de buena manera la navidad.

Al aproximarse la fecha, la profesora le contó a sus alumnos que María, la virgen, estaba muy gordita y a punto de tener al niño Jesús. Es así, que en ese estado, tuvo que trasladarse a Belén junto a José, su esposo.

Al llegar a la ciudad no encontró espacio para ella en ningún lugar y por ello tuvo que buscar un lugarcito, a las afuera de la ciudad, en una especie de cueva, junto a los animalitos para poder ahí, tener al niño Jesús.

Esta historia le causó mucha impresión a Antonio, quien preguntó a la profesora cada detalle de lo que había sucedido.

Para él, desde ese día, algo cambió. La acostumbrada carta que escribía para hacer sus peticiones sorprendió a sus padres. Antonio quería solamente como regalo recibir a Jesús en su hogar.

Los padres se preocuparon y decidieron conversar con la profesora. Ella, muy amable recibió a los padres de Pato y les escuchó atentamente la manifiesta preocupación que tenían.

Decían : “Nos ha pedido como único regalo recibir a Jesús en la casa” y, no sabemos como vamos a responder a esta petición.

La profesora, con mucha sabiduría fue preguntándole algunas cosas. ¿Cuándo fue la última vez que rezaron pidiéndole a Dios que naciera en su hogar? ¿Cuándo fue la última vez que leyeron la Biblia en familia? ¿Cuándo fue la última vez que participaron de la misa en familia?...

Los padres un poco avergonzados no tuvieron respuestas a las preguntas. Aparentemente había pasado mucho tiempo sin que ellos manifestaran, delante de su hijo, un testimonio claro de que Jesús estuviese presente en sus vidas. Al darse cuenta de esto la profesora les dijo : “ Lo que su hijo necesita, es saber que en su hogar puede habitar Jesús, es saber que existe un espacio para él y que juntos, en familia prepararán sus corazones para recibir a tan digno invitado” ¿Me comprenden ? Preguntó.

Los padres, asintiendo con su cabeza, se fueron a su casa con la mente y el corazón remecidos por esta maestra. Desde ese momento, se preocuparon firmemente de provocar un ambiente adecuado para celebrar la Navidad, prepararon un pesebre y hacían oración teniendo a Jesús como centro de esta celebración.

(Adaptado de un texto más extenso cuyo autor desconozco)

11 de diciembre de 2011

El mejor presente

Si estás preocupad@ porque no sabes lo que vas a ofrecer como presente, porque no tienes condiciones, estás desempleado, o porque los amigos son tantos y tú no tienes medios de ofrecerles alguna cosa a cada uno...
Te voy a decir una cosa:

Las flores se marchitan , las tarjetas se pierden, ni todos los presentes agradan, las cartas se amarillean con el tiempo.
Piensa en ofrecer algo que quede para siempre, que tú posees y que muchas personas riquísimas ya no poseen más:
¡Un poco de tu tiempo!

Sé, por una hora, una mañana, una tarde o mismo un día, ¡el mejor amigo que alguien pueda tener! Dáte enteramente en la amistad, en la escucha. ¡Los momentos quedan para siempre! Hacer alguien feliz es el mayor presente que podemos ofrecer.


Y eso nosotros no lo compramos, lo producimos, con el cariño en los ojos y amor en el corazón. Haz con que de aquí hasta diez años alguien pueda decir: el mejor presente de Navidad que yo recibí fueron algunos momentos que me ofreciste en aquel año.
Somos nosotros, personas muy ricas de posibilidades.

Podemos dar a los demás sin tener que adquirir.
Podemos hacer alguien sonreír.
Da un ratito de tu tiempo como presente. Sin grandes sorpresas, pero de todo corazón.
¡Tú eres el mejor presente que existe!

Y que tu Navidad sea linda, así como la de todos los que tu corazón elige para probar de tu cariño y de tu amistad.

Vivir la navidad

Hay algo mejor que celebrar el día
de Navidad; y es vivir de acuerdo
con lo que se celebra en Navidad.

¿Estás dispuesto a olvidar lo que
has hecho por el prójimo y recordar
lo que otros han hecho por ti?

¿A no pensar en la deuda que tiene
el mundo contigo y reflexionar más
bien sobre lo que debes tu a la
humanidad.

¿A tener en cuenta las necesidades
y preferencias de los niños?

¿A acordarte de los que están entrados
en años y se sienten débiles y solos?

¿A dejar de preocuparte por el concepto
que de ti puedan tener tus amigos
y plantearte en cambio si los amas
con la fuerza que debes?

¿A cavar una tumba para tus malos
pensamientos y plantar un jardín
de sentimientos bondadosos que tenga
siempre la verja abierta?

¿Estas dispuesto a hacer cuanto acaba
de enumerar, aunque solo sea
por un día?

En tal caso, celebraras realmente
la Navidad.

¿Crees que el amor es la fuerza más
poderosa del mundo...

...mayor que el odio y que la muerte,
y que el bendito Niño que tiempo
atrás nació en Belén es la encarnación
y el resplandor del amor eterno?

En tal caso, celebrarás realmente
La Navidad.

Que la luz que Dios envió al mundo en
la primera Navidad ilumine tu corazón.

Qué está Navidad te traiga paz.

Que la dicha de la Navidad te
infunda esperanza.

Que la fraternidad que se respira en
estas fechas te haga sentir amor.

Y que cuando haya pasado la
temporada navideña, que todo el
año conservas su espíritu y su alegría.

Isa_Gb

Tercer domingo de Adviento

tercerdomingoadviento
Tercer domingo de adviento: Ser mejor en familia.
Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las dos velas de los domingos anteriores, se apagan las luces y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 5, 13-16:
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
-Esta es palabra de Dios.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Vela:
Se enciende la tercera vela de Adviento.

Para reflexionar:
Después de la lectura anterior, se guardan unos minutos en silencio y se hace la siguiente pregunta: ¿qué hago yo para que mi familia sea mejor? Cada miembro de la familia puede responder en voz alta si desea.

Propósitos:
Cada miembro de la familia puede decir cuál es su propósito durante la semana y se comprometerá a cumplirlo.

Para orar:
Padre, en nuestra familia crecemos y aprendemos a ser mejores, te pedimos hoy que nos ayudes a ser una familia cristiana y ser un buen ejemplo para los que nos rodean, Te pedimos fuerzas para mejorar o cambiar lo que sea necesario de nosotros para que nuestra familia sea mejor cada día. Amén.

Para terminar:
Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: "Jesús ¿quién eres Tú?


Jesús ¿quién eres Tu?
tan pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú das paz al ladrón,
inquietas al fiel, prodigas perdón.
Tú, siendo creador,
me quieres a mí, que soy pecador.
Tú dueño y Señor
me pides a mí, salvar la Creación.
Jesús ¿quién eres Tú?
tan pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú das paz al ladrón
inquietas al fiel, prodigas perdón.
Tú, dueño y Señor
me pides a mi salvar la creación
Jesús ¿quién eres Tú?

Cuento de Navidad para incrédulos

Hay muchos años atrapados en esta celosía. Lleva por dentro los detalles, las horas, los instantes precisos de todas las historias de todos los abuelos de la ribera oriental. Hoy, como de costumbre, se abre al mundo y los abalorios de la abuela flotan desadvertidos por las callejas y las gárgolas de aquel santuario en ruinas. Vacilan mucho las manos y la boca, pero siempre que se quiere un grito interno, abre la jaula y nos transforma en cuadros plásticos maquillados a la usanza de aquellas viejas consejas.

Te anaranjeaba la tarde el borde interior de los pómulos y sobre tus dientes se dibujaban las imágenes marinas repletas de estela y serena entrega. Todos recordamos la más dulce triquiñuela de nuestras mocedades; cada merced lleva la suya atada a las lágrimas en la noche de año nuevo. Cada tarantín de la calle retrotrae la mano tierna que roza a hurtadillas la piel de alguna muchacha, en medio de la multitud de nombres que dejan huella tras el pasar del tiempo. Yo siempre me ralentizaba cuando iba a tu encuentro, era el señor de los caramelos y vos montada en tu risa me dabas el asisito matinal de las frutas del mercado.

Aquí estás de nuevo -solía decirme- eres: diciembre. La página en blanco, un trago que fluye por ríos de gentes y secretos hermosos que se pasean por la plaza. Que maravillan el rostro bañado de aceites delineados en la majestuosidad de una mueca pícara por entre miles de ojos que destejen al tiempo. Pintores que añaden sonidos, a estos cuadros vivos de Rafael, en la pulcritud de su atardecer entre nosotros. Las gaitas, sus voces mágicas, Renato fabricando con sus dedos, todo el amor del poeta para acariciar la ciudad. El chino Jung que nos regala el silencio con la paz de su mirada. La tercera siesta, que es Bellorín en su asalto al salto y los bardos que recorren los sueños guiados por Blas, quien dispara al cielo versos que regresan en cometas furtivos sobre las paredes que se encienden como cuando amanece en tus ojos. Cada vez que llegas, me retrata profundo el ojo del tigre y tu beduina mirada como luna del desierto.

Si vos ahora queréis comprender por qué los incrédulos abundan en diciembre, podrás darte perfecta cuenta, que todo se debe precisamente a que los mercaderes no saben hacer otra cosa que vender para comprar tu alegría. Pero no creáis que en vano un pesebre es la luz del mundo; porque imagina por un momento que todo se hubiese desarrollado en un hotel cinco estrellas: como le pediría al que solo tiene esperanza que creyera en los milagros, si la última estrella que tenía para vender te la había guardado y, de tanto esperar por ti se murió. Por eso el angelito que me diste, todos los días me pregunta: A dónde se fue la dueña de mi imagen si vos te quedaste solamente con la soledad de mi espacio...A mí también me dolió, pero no te preocupes: Diciembre me dijo que este año me exoneraba del llanto, por lo tanto me das un abrazo y te devuelvo para siempre la alegría, que solamente una vez ensoñamos. Feliz navidad! Saboreo aún tus fresas y a estos incrédulos que nos miran.

D/A

Sueño de Navidad de Frasquito

Era una tibia madrugada de diciembre. El sol se disparaba contra los ventanales del viejo edificio de la Calle Real. Estrellitas de colores chispeaban sobre el dorado rostro de Frasquito, el antiguo ascensor de elegantes rejas y rectangular ojo de vidrio.

Como todas las mañanas, don Juan abrió el sobretodo metálico del elevador:

– Buenos días –dijo el anciano celador.

– Muy buenos, don Juan. Y usted, ¿cómo amaneció? –preguntó Frasquito alargándose de rejas. Así se desperezaba.

– Regular, hijo, regular. A mi edad es difícil estar bien –aclaró colocándose su gorra azul de terciopelo.

Aún con sueño, Frasquito comenzó a trabajar. Sabía de memoria su recorrido matinal: repartir aseadoras por las oficinas. Luego bajar y subir una y mil veces repleto de personas. Frasquito siempre cumplió su labor. Don Juan, quien envejeció con Frasquito, hacía revisar cada mes el complicado mecanismo del elevador. En treinta años su corazón, un potente y bien engrasado motor alemán, jamás falló.

En cambio, los colegas de Frasquito –tres orgullosos ascensores de cierre automático, controles electrónicos y velocidades de miedo– se dañaban a menudo. Unas veces se trababan sus puertas. Otras, saltaban enloquecidos como carros chocones. Cuando los frenaban, los pasajeros descendían con los pelos parados como si hubiesen visto a Satanás. Algunos salían con las corbatas en los bigotes. O con las gafas en la nuca. Las damas perdían sus tacones o bajaban con los collares bailándoles alrededor de las orejas.

Al verlos, Frasquito se agarraba la barriga para no soltar la carcajada. Luego recogía a los pasajeros ya recuperados, quienes no cesaban de elogiarlo:

– Este sí es un ascensor decente –comentaba una viejita.

– Yo he dicho que los aparatos de antes eran mejores que los de ahora –sentenciaba un señor.

– ¡En mi vida vuelvo a subirme en estos mugrosos bichos! –gritaba furiosa una señora calva que no había podido reacomodar su peluca.

Frasquito escuchaba los comentarios. Su ojo de vidrio sudaba. Su nariz, un grueso mango de acero dorado, brillaba de tanto ajetreo. Esa mañana de aguinaldos, sin embargo, todo transcurría normalmente. Cada elevador trabajaba sin sobresaltos. De pronto, a eso del mediodía, cuando Frasquito pasaba delante del piso 13, sintió una terrible picada en el estómago. Uno de sus piñones chilló como frenada de locomotora.

Don Juan lo apagó al instante. Preocupado por Frasquito corrió a la administración. Como no soportaba la velocidad ni el encierro de los otros ascensores, bajó las escaleras de emergencia a todo lo que daban sus piernas y pulmones. Ya en la oficina, fatigado, contó lo que había escuchado en las entrañas de Frasquito. Al rato, don Juan regresó acompañando al elevador. Un ingeniero, el administrador y un técnico con un estuche metálico penetraron en su cabina.

Frasquito sintió cosquillas. Una pistola eléctrica hizo brincar sus tornillos. Hizo esfuerzos para no reír. Experimentó escalofrío. Lo desnudaron quitando las láminas de su espalda. Por la abertura pasaron el ingeniero y su asistente. Al momento, mientras Frasquito y don Juan se miraban de reojo, volvieron los expertos:

– Sacó la mano, doctor –afirmó el técnico–, el eje sinfín está roto.

– ¿Verdad? –indagó incrédulo el administrador mirando al ingeniero.

– ¿Sí? Y lo peor es que esa pieza ya no la fabrican –puntualizó el profesional.

– ¿Y qué podemos hacer? –le insistió pensativo.

– Lo que siempre te dije. Modernizar este aparato.

– Ya parece un ejemplar de museo –se rió ante la estructura de Frasquito. Apesadumbrado, don Juan salió del elevador lleno de presentimientos.

Así pasó. En vísperas de navidad, Frasquito amaneció estrenando de todo. Inclusive ascensorista. Don Juan fue jubilado. Y Frasquito convertido en un velocísimo aparato.

Sus puertas, de doble hoja, cerraban herméticamente. Su acogedora cabina era ahora un cuarto frío y sin espejos. Frasquito no vio más hacia el exterior. Perdió su amplio ojo de vidrio. Y sus rejas doradas desaparecieron. Ya ni pereza pudo hacer. A las seis de la mañana un control computarizado lo lanzó al abismo de 15 pisos a una celeridad endemoniada. A las 10:00 p.m., agotado, lo apagaron. Todo el día transportó cajas. Ninguna persona. Esa noche la pasó en vela. Y amaneció profundamente triste: añoraba los bombillos de colores que le colgaban en Navidad. El oloroso baño de espuma que recibía por esa época. Las cosquillas que lo hacían brincar cuando le secaban las rejas. La alfombra nueva con su nombre grabado, con la que despertaba cada 24 de diciembre. Recordó el juego de aguinaldo entre secretarias y ejecutivos. La alegría de la gente. Los paquetetotes de regalos que le gustaba cargar. Los destellos de pólvora que siempre deseó compartir con los niños en las calles y que contemplaba con don Juan desde la azotea.

Al evocar a su viejo amigo desfalleció. La fuerza lo abandonó.

– ¿Qué diablos pasa? ¡Aparato mañoso! –gritó el joven ascensorista con un tono que ofendió a Frasquito. De inmediato lo dejó en el piso 6º. Allí permaneció todo el día. A oscuras. Pensativo.

Al caer la tarde, el edificio se alumbró. Frasquito estaba muy animado. Había planeado algo que le devolvió los bríos. Pasadas las 11 subió el operario con un señor.

– ¿Entonces qué, compadre, le hacemos el intento? Todavía queda un rato para la medianoche –precisó mirando el reloj.

–¡ Préndalo de una, hermano! Quiero sentir la potencia –pidió el nuevo técnico. Frasquito arrancó a toda máquina rumbo a la terraza. Descendió con igual ímpetu. Funcionó a la perfección para impedir que lo apagaran.

– No le veo nada raro –comentó el experto.

– Sííí... No sé qué pasó. Le juro que no funcionó esta mañana –confesó el muchacho mirando con sorpresa a su amigo.

– ¿No serían las cervecitas de anoche? –repuso burlón su compañero ofreciéndole un cigarrillo. Finalmente rieron. Salieron del elevador. Se dirigieron al portón. Frasquito quedó abierto de par en par, iluminado y a pocos metros de la calle real. ¡Pum pum pum! retumbaban afuera los cohetes. Miles de luces dibujaban un ballet de figuras en el aire. Rombos de colores ascendían por el cielo como pajaritos de fuego. ¡Pi pi pi! las bocinas de los carros pitaban. ¡Slll! las sirenas de las fábricas silbaban. Todo era algarabía en la ciudad.

Frasquito no soportó más la soledad del edificio. Ni la nostalgia por don Juan. Quería participar de la fiesta. Recorrer las calles iluminadas. Ver las sonrisas de los niños. Escuchar la música. Observar la noche coloreada. Ser libre. Las roncas y monumentales campanas de la catedral iniciaron el concierto. Luego, todos los templos lanzaron al vuelo sus voces de bronce. De repente, la construcción comenzó a vibrar. Temblaba como gelatina. Parecía presa de un terremoto. Las luces del barrio se apagaron de golpe y Frasquito absorbió una inmensa energía en su cuerpo. Resplandecía.

Cuando los relojes iniciaron el conteo regresivo, Frasquito soltó un ruido ensordecedor. Cerró sus puertas con fuerza. Se meció impetuoso y despegó en medio del humo a velocidad supersónica. Su cuerpo, ahora incandescente, atravesó en un instante los 15 pisos. La claraboya de la azotea saltó en mil pedazos. Libre y pleno de felicidad, Frasquito remontó el firmamento al filo de las 12. Había llegado la Navidad. Y nacido un nuevo Frasquito. La fricción del ascenso y el frío de la atmósfera lo transformaron. Perdió sus esquinas y sus paredes se hicieron transparentes. Su interior despedía una rojiza luminosidad. Semejaba un barrilito de mermelada de frambuesa.

Desde aquella noche, Frasquito olvidó para siempre la tristeza. Hoy es un mensajero de paz y alegría.

Todos los niños del mundo son sus amigos. Cuando lo divisan en los cielos azules y despejados, Frasquito los saluda soltando destellos a los cuatro vientos.

Queridos amigos(as), ¡dejen ya estas páginas! Nuestro amigo no demora. ¡Rápido, corran a la ventana! ¡Saluden a Frasquito! Verán como les sonríen.

De la red

 

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